Vendo obelisco, buena ubicación (Diagonal Norte y 9 de Julio).
El Obelisco es, sin lugar a dudas, uno de los íconos más reconocidos de la ciudad de Buenos Aires. Sus críticos suelen hablar de su inutilidad, de su falta de belleza, y hasta de que puede ser considerado un símbolo del patriarcado. Tantos detractores ha tenido desde que se inauguró hace 85 años, el 23 de mayo de 1936 que estuvo a punto de ser demolido antes de cumplir un año. Pero detrás del ícono, de las discusiones que tanto le gustan a los porteños y de su aniversario, se esconde un símbolo masón, que además, rompe con otro símbolo de la masonería.
Ya en sí, el obelisco es un símbolo masón, pagano, que tiene múltiples significados: es un rayo de sol, sirve para “pinchar” simbólicamente las nubes, es considerado un centro energético, se lo suele rodear por una rotonda, obligando a quienes lo quieren ver a rodearlo, como si se tratara de un ritual. Es más, para erigirlo, en Buenos Aires fue necesario demoler una iglesia. ¿Mayor símbolo del poder de la masonería por sobre el poder del culto católico?
Sí, obviamente, van a explicar que no es así, que no hay pruebas, y que estas afirmaciones pueden estar "flojas de papeles". Claro, como toda la información que rodea a la Masonería. Un símbolo del poder masón, es la dificultad para confirmar las informaciones.
Lo cierto es que Buenos Aires tiene cuatro de sus edificios más importantes que forman un triángulo exacto. De acuerdo al plan urbano armado en 1880, cuando se federalizó al capital de la República Argentina, armado por el primer intendente municipal Torcuato de Alvear, si se trazara una línea imaginaria que uniera el Centro de la Plaza de Mayo (donde está la Pirámide, que es en realidad un obelisco) con el centro de la Plaza de los Dos Congresos (la fuente) y unir con otras lineas rectas estos extremos con el centro de la Plaza Lavalle (Frente al palacio de Tribunales), se forma un triángulo perfecto de lados desiguales.
El triángulo, que tiene una fuerte simbología católica por la tríada sagrada de padre, hijo y espíritu santo, también tiene una fuerte carga en la simbología masónica.
Según especialistas en el tema, si se marcaran las bisectrices de los ángulos formados para que se intercepten en un punto de este triángulo, coincide con la sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, ubicada en Presidente Perón 1242.
Pero a esta “fuente de energía”, este triángulo que simboliza el poder de la masonería, fue “roto”, al menos simbólicamente, por el Obelisco que se emplazó en tiempo récord en el porteñísimo cruce de 9 de julio y Corrientes.
¿Fue un símbolo masónico sobre otro símbolo masónico? Está claro que sí, aunque nadie lo admita claramente. Lo cierto es que la historia cuenta que se erigió en tiempo récord. Fue construido en 1939 para celebvrar el cuarto centenario de la llamada primera fundación de Buenos Aires y fue obra del arquitecto argetino Alberto Prebisch y la construcción estuvo a cargo del consorcio alemán GEOPÉ Siemebs Bauunion-Grün & Bilfinger.
La obra demandó apenas 31 días y trabajaron 157 obreros para su elevación, en secciones de dos metros, para facilitar el volcado de hormigón con cemento Incor de endurecimiento rápido. Se invirtieron 200 mil pesos moneda nacional, se usaron 680 m³ de cemento y 1360 m² de piedra blanca de Pampa de Olaen, Córdoba.
Piazzolla por siempre: “Que mi música se escuche en el 2020, y en el 3000 también”.
La ilusión del más grande de todos los tiempos se concreta hoy a lo largo del mundo, ya que serán innumerables los homenajes para recordarlo a 100 años de su nacimiento.
Un revolucionario en su época, y también en todas las épocas. Tanto, que a 100 años de su nacimiento, se multiplican los homenajes en todo el mundo para recordar al que se declaró enemigo del tango, pero lo inmortalizó para siempre, al que conoció a Carlos Gardel, impresionó a Anibal Troilo, estudió con Alberto Ginastera y con Nadia Boulanger y se hizo famoso de grande.
Astor Pantaleón Piazzolla, uno de los más reconocidos músicos del siglo XX, dejó un tendal de obras que aún hoy se están encontrando, inéditas, pese a que en alguno de sus arranques de furia quemó todas las partituras.
Fue libre para imaginar la música con alas, con mezclas, con sonidos que recuerdan a otros estilos, sin corsets ni estructuras rígidas. Llegó a decir que La cumparsita es el peor tango de todos los tiempos, pero lo grabó varias veces entre 1945 y 1967.
“Sí, soy enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires”, dijo una vez, defendiéndose de los ataques de los que por aquel entonces eran los dueños del género.
Astor nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921, nieto de inmigrantes italianos. Su padre lo bautizó bajo ese nombre como homenaje a un amigo de la familia - Astore Bolognini, que era motociclista profesional y violonchelista en la Orquesta Sinfónica de Chicago y sería la persona que instó a la familia Piazzolla a mudarse a Estados Unidos.
“De algún modo, lo que soy se lo debo a esos años en New York: la pobreza, la solidaridad entre paisanos, la ley seca, Eliot Ness, la mafia... –dijo en alguna entrevista-. En fin, yo era muy atorrante, no me gustaba mucho la escuela y andaba mucho por la calle. Ese ambiente me hizo muy agresivo, me dio la dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a las bataholas que 25 años después iba a levantar mi música”.
En esos años su padre le regaló un bandoneón usado que Astor aprendió a tocar como pudo, a solas, porque no era un instrumento común en la Gran Manzana y no había profesores.
Tuvo poliomielitis, actuó con Gardel en una escena de El día que me quieras y casi muere en Medellín, en ese viaje fatídico. Se salvó porque su padre no le permitió embarcarse.
Además de sus 84 discos publicados en la Argentina y en otros países –Piazzolla interpreta a Piazzolla, los dos volúmenes de La historia del tango, Pulsación y Libertango entre ellos-, la inmensa creatividad de Piazzolla lo hizo incursionar en bandas sonoras para el cine, además de algunos intentos teatrales como la operita María de Buenos Aires, de 1968, con Ferrer.
Desde 1950 hasta pocos años antes de su muerte, tuvo a cargo canciones o bandas sonoras completas en las películas argentinas El cielo en las manos, Stella Maris, Los tallos amargos, Sucedió en Buenos Aires, Sábado a la noche, cine; Prisioneros de una noche, Breve cielo, ¿Qué es el otoño?, La fiaca.
Otros títulos cinematográficos incluyen Los que verán a Dios, Paula cautiva, Con alma y vida, Argentinísima, ¿Somos?, El infierno tan temido, Cuarteles de invierno, Tangos. El exilio de Gardel, Sur, El viaje.
El cine extranjero también se fascinó con su música: Llueve sobre Santiago (Helvio Soto), Cadaveri eccellenti (Francesco Rosi), Enrique IV (Marco Belocchio), Equinox (Alan Rudolph), Humos del vecino (Paul Auster y Wayne Wang), Lumiere (Jeanne Moreau), 12 monos (Terry Gilliam), Amor x sorpresa (Mike van Diem).
Recién en 2018 el argentino Daniel Rosenfeld estrenó Piazzolla, los años del tiburón, un documental sobre el músico con inclusión de películas familiares en Súper 8, videos y otros procedimientos rescatados del olvido; fue Mejor Documental del Año para la Asociación Cronistas Cinematográficos de la Argentina y para la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina.
Astor Pantaleón Piazzolla sufrió una trombosis cerebral el 5 de agosto de 1990, con lesiones cerebrales irreversibles, en un hotel de París, ciudad en la que residía, y falleció luego de una larga agonía en una clínica porteña, el 4 de julio de 1992.
Desde finales del año pasado se vienen realizando diversos homenajes a Piazzolla, que se han ido multiplicando conforme se acercaba la fecha de su nacimiento. Desde la Fundación Astor Piazzolla, lanzaron una plataforma con contenidos virtuales inéditos así como información de los eventos internacionales y de Argentina, entre los que se destacan las Galas en el Teatro Colón, una Muestra Inmersiva en el CCK y un evento de cierre en el Obelisco en Buenos Aires.

Un revolucionario en su época, y también en todas las épocas. Tanto, que a 100 años de su nacimiento, se multiplican los homenajes en todo el mundo para recordar al que se declaró enemigo del tango, pero lo inmortalizó para siempre, al que conoció a Carlos Gardel, impresionó a Anibal Troilo, estudió con Alberto Ginastera y con Nadia Boulanger y se hizo famoso de grande.
Astor Pantaleón Piazzolla, uno de los más reconocidos músicos del siglo XX, dejó un tendal de obras que aún hoy se están encontrando, inéditas, pese a que en alguno de sus arranques de furia quemó todas las partituras.
Fue libre para imaginar la música con alas, con mezclas, con sonidos que recuerdan a otros estilos, sin corsets ni estructuras rígidas. Llegó a decir que La cumparsita es el peor tango de todos los tiempos, pero lo grabó varias veces entre 1945 y 1967.
“Sí, soy enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires”, dijo una vez, defendiéndose de los ataques de los que por aquel entonces eran los dueños del género.
Astor nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921, nieto de inmigrantes italianos. Su padre lo bautizó bajo ese nombre como homenaje a un amigo de la familia - Astore Bolognini, que era motociclista profesional y violonchelista en la Orquesta Sinfónica de Chicago y sería la persona que instó a la familia Piazzolla a mudarse a Estados Unidos.
“De algún modo, lo que soy se lo debo a esos años en New York: la pobreza, la solidaridad entre paisanos, la ley seca, Eliot Ness, la mafia... –dijo en alguna entrevista-. En fin, yo era muy atorrante, no me gustaba mucho la escuela y andaba mucho por la calle. Ese ambiente me hizo muy agresivo, me dio la dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a las bataholas que 25 años después iba a levantar mi música”.
En esos años su padre le regaló un bandoneón usado que Astor aprendió a tocar como pudo, a solas, porque no era un instrumento común en la Gran Manzana y no había profesores.
Tuvo poliomielitis, actuó con Gardel en una escena de El día que me quieras y casi muere en Medellín, en ese viaje fatídico. Se salvó porque su padre no le permitió embarcarse.
Además de sus 84 discos publicados en la Argentina y en otros países –Piazzolla interpreta a Piazzolla, los dos volúmenes de La historia del tango, Pulsación y Libertango entre ellos-, la inmensa creatividad de Piazzolla lo hizo incursionar en bandas sonoras para el cine, además de algunos intentos teatrales como la operita María de Buenos Aires, de 1968, con Ferrer.
Desde 1950 hasta pocos años antes de su muerte, tuvo a cargo canciones o bandas sonoras completas en las películas argentinas El cielo en las manos, Stella Maris, Los tallos amargos, Sucedió en Buenos Aires, Sábado a la noche, cine; Prisioneros de una noche, Breve cielo, ¿Qué es el otoño?, La fiaca.
Otros títulos cinematográficos incluyen Los que verán a Dios, Paula cautiva, Con alma y vida, Argentinísima, ¿Somos?, El infierno tan temido, Cuarteles de invierno, Tangos. El exilio de Gardel, Sur, El viaje.
El cine extranjero también se fascinó con su música: Llueve sobre Santiago (Helvio Soto), Cadaveri eccellenti (Francesco Rosi), Enrique IV (Marco Belocchio), Equinox (Alan Rudolph), Humos del vecino (Paul Auster y Wayne Wang), Lumiere (Jeanne Moreau), 12 monos (Terry Gilliam), Amor x sorpresa (Mike van Diem).
Recién en 2018 el argentino Daniel Rosenfeld estrenó Piazzolla, los años del tiburón, un documental sobre el músico con inclusión de películas familiares en Súper 8, videos y otros procedimientos rescatados del olvido; fue Mejor Documental del Año para la Asociación Cronistas Cinematográficos de la Argentina y para la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina.

Astor Pantaleón Piazzolla sufrió una trombosis cerebral el 5 de agosto de 1990, con lesiones cerebrales irreversibles, en un hotel de París, ciudad en la que residía, y falleció luego de una larga agonía en una clínica porteña, el 4 de julio de 1992.
Desde finales del año pasado se vienen realizando diversos homenajes a Piazzolla, que se han ido multiplicando conforme se acercaba la fecha de su nacimiento. Desde la Fundación Astor Piazzolla, lanzaron una plataforma con contenidos virtuales inéditos así como información de los eventos internacionales y de Argentina, entre los que se destacan las Galas en el Teatro Colón, una Muestra Inmersiva en el CCK y un evento de cierre en el Obelisco en Buenos Aires.
“Piazzolla100” es una plataforma que presenta a través de videos, imágenes y textos, temáticas novedosas que ayudan a descubrir o conocer mejor a Astor Piazzolla, entender sus motivaciones, descubrir sus inspiraciones, aprender de sus innovaciones.
Todos los contenidos estarán disponibles en www.piazzolla100official.com, y las redes: @Piazzolla100 (Instagram y Facebook), @Piazzolla100th (Twitter) y Piazzolla100 (Youtube)
También reúne testimonios inéditos de los integrantes de la familia. “Astor trascendió los ochenta, noventa o cien años. Es un hombre genial que ha quedado en la historia como el músico más importante de su país, por siempre y para todo el mundo”, agrega por su parte Laura Escalada Piazzolla, viuda del músico argentino y Presidenta de la Fundación.
Dentro de la plataforma, se encuentra el apartado “PiazzollaMeansToMe” (Piazzolla significa para mí) y ofrece palabras de músicos argentinos e internacionales, recopilados por Daniel Villaflor Piazzolla (su nieto), entre los que se encuentran artistas argentinos como Lalo Schifrin, Daniel Barenboim, Horacio Lavandera, Julio Boca, Teresa Parodi, Daniel Binelli, Rodolfo Mederos, Raúl Lavié y Oscar López Ruiz. También figuras internacionales como Al Di Meola, Marty Friedman (de EE.UU., Fundador de Megadeth, Ganador de Grammy), Richard Galiano (Compositor, acordeonista francés - Ganador del Grammy), Paquito de Rivera (Clarinetista, saxofonista, músico de jazz cubano – Ganador del Grammy), Gary Burton (Compositor, vibrafonista, músico de Jazz norteamericano - Ganador del Grammy), Hermeto Pascoal, compositor, arreglista, productor musical y un virtuoso multiinstrumentista brasilero; Jacob Colier músico inglés de jazz, pop y funk, Esperanza Spalding cantante, contrabajista y bajista estadounidense de jazz y Sara McKenzie cantante, pianista y compositora de jazz australiana, dejaron sus comentarios acerca de lo que Piazzolla significó en la música.
Otro apartado de la plataforma “Piazzolla100” es PiazzollaXAstor donde se pueden escuchar una serie de audios originales de charlas privadas que mantuvieron Astor Piazzolla y su hija Diana entre 1983 y 1986 convertidos en videos a través de imágenes y bandas representativas de cada relato. Se trata de 11 capítulos de 4 minutos de duración a través de los cuales Astor relata los momentos artísticos más importantes de su vida desde su infancia y su primer bandoneón hasta el concierto de 1983 en el Teatro Colón de Buenos Aires. Diana logró convencer a su padre para que le contara su vida.
Más de 100 iniciativas en todo el mundo -relevadas al momento- celebrarán su música: Conciertos en Berlín, Londres, Madrid, Nueva York, Río de Janeiro, París, por nombrar solamente algunas de las principales ciudades, cumplen con el sueño del músico argentino de imponer la música de mi país en todo el mundo. Esta nutrida agenda internacional, forma parte de los contenidos acerca de las Celebraciones del Centenario del nacimiento de Astor Piazzolla, que serán -al igual que los presentados anteriormente- compartidos a través de la web Piazzolla100Official.com y sus redes sociales @Piazzolla100 (Facebook, Instagram y Youtube) y @Piazzolla100th (Twitter).
La Orquesta Filarmónica de Mendoza, que fue la primera orquesta del país en retomar los conciertos en vivo, brindará un homenaje al gran Astor Piazzolla. Será el jueves 11, a las 21.30, en el Teatro Independencia.
La Filarmónica provincial, bajo la dirección del maestro titular César Iván Lara y como solista invitado, el bandoneonista Fabrizio Colombo, ofrecerán el concierto Piazzolla Eterno III, en el día del natalicio del gran compositor.
En la oportunidad, interpretarán en la primera parte Aconcagua, concierto para bandoneón, cuerda, piano, arpa y timbales y Melodía en La con el solista Fabrizio Colombo.
En la segunda parte, ejecutarán Serie de tangos para orquesta e Introducción y muerte del Ángel del reconocido compositor que cumpliría 100 años.
La entrada general es de 200 pesos, con capacidad limitada y bajo estrictos controles sanitarios, y podrán adquirirse con anticipación en www.entradaweb.com.ar
Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, jueves 11 de marzo del 2021.
MOMENTO MUSICAL.