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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, octubre 03, 2026

De Roberto Sánchez a Sandro de América.

 


Roberto Sánchez Ocampo, nacido el 19 de agosto de 1945 en la Maternidad Sardá.

Hijo de Vicente Sánchez e Irma Nydia Ocampo, nació el 19 de agosto de 1945, en la Maternidad Sardá de la Ciudad de Buenos Aires.

Su abuelo paterno tenía ascendencia húngara, de apellido Popadópulos. Al emigrar a España lo cambió por Rivadullas, nueva identidad con la que emigró a la Argentina.

Sandro reveló que su madre, doña Nina (Juana Nydia Ocampo), tenía raíces indígenas de la Patagonia y que su abuelo materno era nieto de un ona (pueblo Selk'nam). ona y una mujer española. El fragmento, rescatado por el canal Shesces en YouTube, muestra el momento en que habló de sus raíces en el programa “Los Grandes”, de Antonio Carrizo. Su abuela materna, por otro lado, era hija de vascos franceses.


Irma Nidia Ocampo, conocida afectuosamente como "Doña Nina", fallece el 26 de agosto de 1992.


... ... ...

Sandro era el nombre que le habían querido poner sus padres y las autoridades no lo permitieron. Una castellanización del húngaro Sandor por sus raíces gitanas y la ascendencia húngara.

Roberto, el muchacho argentino  de Valentín Alsina, se convierte en Sandro de América.

Es uno de los hijos dilectos de Valentín Alsina.

Y te amo tanto, como a las glicinas

de los viejos patios de mi puente Alsina,

como amé los años tiernos de la infancia,

donde sólo un sueño, eran mi esperanza.

Fragmento de “Amor en Buenos Aires” de Rubén Amado.

Sus primeros años de crianza fueron en un conventillo para terminar cantando en el mismísimo Madison Square Garden el 11 de abril de 1970.

La infancia y adolescencia, sus primeros pasos en la música los vivió en Valentín Alsina (Lanús).

Luego de actuar en bares y dar serenatas a los 20 años con un grupo “Los del Fuego” que tenían la ambición de pasar el barrio de Valentín Alsina quienes serían “Sandro y los del Fuego” hasta un día 13 de septiembre fue la fecha que grabaron en CBS y allí empezó a nacer Sandro. Donde Roberto Sánchez comprobó que en una semana ganaba más dinero que su padre en dos meses como operario de un frigorífico. Todavía vivían en el conventillo de Tuyutí 2016 de Valentín Alsina; a los 46 años Vicente Sánchez deja de trabajar por estar enfermo en el corazón y Roberto se convierte en sostén de la familia. Luego se irían a vivir a Lanús en esa casa en 1968 fallece su padre mientras miraba televisión. El éxito apabullante hacía que Roberto Sánchez no tuviera vida privada que hizo que se despidiera con su madre de un departamento en Palermo.

Frecuentó  “La Cueva”, un sótano de Once donde nació el rock argentino que hacían pasos  Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Tanguito, Moris, Javier Martínez.

Luego iría a Sábados Círculares el popular programa de Pipo Mancera que se emitía por el 9. Y Mancera que sabía lo contrató era un éxito total.

Por 1969 compra la mansión en Banfield una mansión lo primero que hace es levantar una muralla de 42 metros de largo y 6 de alto.

Decía que cuando llegaba a su casa en Banfield colgaba en la entrada el traje de Sandro y volvía a ser Roberto Sánchez.

"De mi casa para afuera soy Sandro; de mi casa para adentro, Roberto Sánchez: yo no compro lo que vendo".

… … …

“Sandro 1 Tom Jones 0

Venció nuestro cantante

Así titularon, hace cuarenta años, los medios argentinos el fenómeno vivido la noche del 5 de diciembre de 1980, en la ciudad de Mendoza.

Aquel viernes, Sandro actuó en la cancha del Club Andes Talleres y Tom Jones en el Estadio Mundialista.

Al Ídolo de América lo vieron entre siete mil y nueve mil personas (el número de asistentes difiere según las publicaciones) y al cantante  galés: mil trescientas”.

El show del Astro duró dos horas e incluyó veinte temas, tres cambios de ropa y un despliegue de efectos especiales. El de Tom apenas una hora y fue anunciado como "A la manera de Las Vegas". (Sandro Sitio oficial).

“admiro a un Gilbert Becaud, a un Tom Jones, a un Ivés Montand” (Revista Gente, 1970).


Su último trabajo fue en 2006 “Secretamente palabras de amor” en el le dedica un poema a la Virgen comentaba Sandro al presentar este trabajo: "Cuando me operaron, me entubaron 8 horas, lo que me dejó la garganta destrozada. Me encomendé a la Virgen; ella me devolvió todas las tonalidades de mi voz", contó. Fue a ella a la que en el disco le dedicó un poema (" Te llamarán mujer, madre, amadísima Tu nombre solamente pertenece a aquel que grita por tu amor mientras se calla"). "Fue la única de las 16 poesías que escribí de un tirón. Alguien me guiaba la mano".

Balbucearé tu nombre en la medida

En que pueda crecer mi entendimiento

Será en secreto, será muy mío y de este mundo

Serás la cúspide mayor de lo profundo

 

Te llamarán mujer, madre, amadísima

Más en todos estos títulos no encajas

Tu nombre solamente pertenece

A aquel que grita por tu amor...

“A LA VIRGEN” Letra que compone el álbum SECRETAMENTE PALABRAS DE AMOR.

(Para escuchar en penumbras) interpretado por Sandro de América "El hombre de la Rosa".

El humo del tabaco (unos 80 puchos diarios) lo acompañó desde la juventud y fue la trampa que lo llevó a enfermarse de EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

En el 2008 se difunde  que Sandro padece una grave enfermedad ocasionada por décadas de adicción al tabaco. "Esta enfermedad me la merezco, porque yo me la busqué, por ser un arrogante como todos los tipos que fuman" dijo una  vez-

Estuvo internado en la provincia de Mendoza durante 35 días en el Hospital Italiano, donde fue trasplantado con éxito. Tuvo una leve mejoría, pero no pudo superar una sepsis generalizada y falleció.

Un  4 de enero del año 2010 se apagaba la voz de uno de nuestros más reconocidos y queridos ídolos populares: Sandro de América, Roberto Sánchez en Guaymallén, Mendoza.

No quiero que me lloren cuando me vaya a la eternidad. Quiero que me recuerden como a la misma felicidad...

lunes, enero 05, 2026

sábado, noviembre 05, 2022

5 de noviembre de 2012: fallece LEONARDO FAVIO.

Leonardo Favio.

Fuad Jorge Jury Olivera nació en Las Catitas, departamento Santa Rosa, provincia de Mendoza el 28 de mayo de 1938 más conocido como Leonardo Favio, fue un director de cine, cantautor, productor cinematográfico, guionista y actor argentino y militante político partidario peronista. Hermano de Jorge Zuhair Jury.

Es considerado uno de los más brillantes cineastas de su país. Sus películas Crónica de un niño solo y El romance del Aniceto y la Francisca suelen ser evaluadas entre las mejores de la historia del cine argentino. Otras películas fueron  Juan Moreira, Gatica, el mono, Crónica de un niño solo, Perón sinfonía del sentimiento.

Cuando quisieron producir la película El Dependiente, escrita por su hermano Jorge Zuhair Jury, Favio no contó con el apoyo económico del Instituto Nacional del Cine (INCAA), razón por la cual buscó una forma alternativa de juntar el dinero, que encontró en el canto. Su paso por la música también lo ubicó como uno de los precursores de la música romántica nacional "compitiendo" (por llamarlo así) con otros populares cantantes argentinos de la talla de Sandro y el tucumano "Palito" Ortega.

Alternó las carreras de actor y director con la de estrella de la canción romántica a lo largo de toda su vida con el propósito de gestionar y financiar sus producciones cinematográficas con las ganancias que le dejaba la música.

Algunos de sus populares temas fueron Fuiste mía un verano, Ella ya me olvidó, Para saber cómo es la soledad (Tema de Pototo) de Luis Alberto Spinetta, Quiero aprender de memoria,  y Chiquilladas de José Carbajal,  fueron algunos de sus temas más exitosos.

​Favio ha definido su pensamiento a partir de una concepción popular de la religiosidad católica y del culto a la Virgen María.

En 1967 se une a María Vaner, con quien convivió hasta 1973, actriz que debió marchar al exilio en 1974 con los dos hijos de ambos, luego de ser amenazada por la Triple A.

Favio siguió el camino de Vaner, a partir del establecimiento de la dictadura militar en 1976, pero no fue a España como su ex mujer sino que se estableció en Colombia, vinculándose sentimentalmente con Carola, su segunda esposa.

Sus canciones han sido versionadas en más de catorce idiomas.

Sobre Fuiste mía un verano dijo:

"Gracias a esta canción puedo vivir con dignidad, sin la angustia que sufren otros realizadores. Gracias a esta canción estoy en el inventario familiar de casi todo el mundo de habla hispana. Para mí es muy importante esa canción".

Cuentan que en la selva nicaragüense, cuando los guerrilleros peleaban contra la dictadura de Anastasio Somoza, se escuchaban en la selva las canciones de Leonardo Favio.

En 1972 lo acompañó a Perón en el célebre “charter” que lo trajo del exilio, y en 1973 se lo designó conductor del acto que iba a realizarse en los bosques de Ezeiza para recibir al General. La historia ya se conoce: ese acto terminó en masacre, y sobre el ruido de las balas se escuchaba la voz de Favio instando a calmar los ánimos y a cantar el himno.

Contaba por qué se hizo peronista: “Me hice peronista primero por intuición. Cuando era pequeño estaba en una pobreza infinita y de golpe comienza la felicidad. Voy avivándome de cosas. Cuando llega una máquina de coser… es una intuición que se va acercando a través de hechos concretos(...). El hombre como centro en todo hecho político. El hombre como centro de la economía. SEPARAR UNO DE OTRO NO IBA. Con los años tuve acceso a la lectura: Jauretche, Marechal, el General fundamentalmente, entonces me fui acercando al aspecto intelectual del peronismo, a sus propuestas… Es que yo sentí aquello de ‘amaos los unos a los otros’. Eso sentí. El ser SOLIDARIO desde pequeño, eso me lo enseñó mi FORMACIÓN y lo que era JUSTO e INJUSTO. Injusto es ver a un chico desvalido, es un insulto al alma. (...) Es que yo lo viví. En mi pueblo había siete sastrerías y había que pedir el traje con un mes de antelación. Y ahí se vestían los obreros de YPF, de la SIAM. Y vos los veías dar la vuelta al perro con sus trajes azules. Azules o grises, empilchados a medida, sentados en las confiterías de las plazas, con las mesas llenas de botellas de cerveza y guay que les tocaras una. Porque el orgullo del obrero era que se le fueran sumando las botellas en la mesa. Porque era el gasto que ellos habían provocado, era la ostentación, el orgullo de decir ‘ahora no nos morimos de hambre’. Por ej, vos no ibas a la escuela y al tercer día que faltabas venía el vigilante a preguntar por qué. Y guay de que no fueras a la escuela. Porque eso es PATRIMONIO DE LA COMUNIDAD. ESA INTELIGENCIA ES NUESTRA, DEL PAÍS. Y cuando se decía ‘los únicos privilegiados son los niños’ era verdad.(...) El respeto hacia la ancianidad era verdad. Recuerdo cuando se jubiló mi abuelo: fue una fiesta. Ese viejo iba a tener ahora tiempo con sus nietos, para llevarlos al cine, a la cancha, para irse a Mar del Plata, tenía guita. FUIMOS UN PUEBLO FELIZ. Eso no lo podés trasmitir… Sólo comunicándolo, rescatando el ORGULLO DE LA SOLIDARIDAD, EL ORGULLO DEL TRABAJO(...)Tenías el futuro asegurado. Porque vos sabías que cuando fueras viejo no te iban a tirar como una bolsa de papas”.

Su pareja, María Vaner, fue amenazada por la Triple A -Alianza Anticomunista Argentina-, y debió exiliarse a España. Tres años más tarde, durante el Gobierno militar, Leonardo buscó refugio en Colombia, desde donde continuó su carrera como cantante.

En 2001, Leonardo Favio recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los cinco mejores directores de cine de la década en Argentina.

Falleció el 5 de noviembre de 2012, a causa de una neumonía agravada, luego de estar varias semanas internado en una clínica de Buenos Aires.

martes, septiembre 27, 2022

Falleció Carlos Pairetti, una gloria del automovilismo argentino.

 


Carlos Pairetti, una gloria 

del automovilismo argentino.


El expiloto Carlos Alberto Pairetti, leyenda del automovilismo argentino, falleció en la madrugada del lunes 26 de septiembre del 2022,  a los 86 años, en una clínica de la ciudad bonaerense de Pergamino, afectado por deficiencias respiratorias y cardíacas.

Carlos Alberto Pairetti  nacido en Clucellas (ubicado a kilómetros de la Ciudad de Rafaela), Provincia de Santa Fe un 17 de octubre de 1935 fue un piloto de automovilismo argentino campeón de Turismo Carretera en el año 1968, tripulando el prototipo Steven Chevrolet 250, conocido popularmente como "Trueno Naranja". Su campeonato lo terminó de poner en la galería de la fama del automovilismo nacional, ya que dicho triunfo se dio en una temporada donde comenzaba el dominio de la marca IKA y su modelo Cupé Torino.

Debutó en el TC en la Vuelta de Pergamino, el 25 de marzo de 1962, y ya en la primera carrera mostró que tenía pasta para mezclarse con los grandes de la época como Juan Gálvez y Dante Emiliozzi, entre otros.

Desarrolló también su actividad a nivel nacional, corriendo en Sport Prototipo y Fórmula 1 Mecánica Argentina, y a nivel Internacional, donde participó de las 300 millas de Indy y en el Campeonato de Fórmula 3 Europea. Il Matto (el Loco) como lo apodaron los italianos cuando corrió en la F.3 Europea.

Logró 22 victorias, entre 1962 y 1978, año de su retiro. Con la marca del moño festejó 18 veces; 2, con Ford; una con Dodge –modelo 1500, en el autódromo de Mendoza- y la restante con Volvo.

Forjó una amistad con el popular cantante  Sandro de América. Películas como Turismo Carretera (1968), en esta última interpretándose a sí mismo. Piloto de Pruebas (1972) y Operación Rosa Rosa (1974) participó en cine.

“En 1970 participé en Siempre te amaré, donde lo doblé a Sandro, quien interpretó a un piloto. Pero él se enganchó mucho, le gustaba la velocidad y hasta llegó a manejar el auto de carrera, un sport prototipo y lo terminó volcando en el Autódromo Oscar Cabalén de Alta Gracia. Me hice muy amigo de Sandro y él me dio tanta manija que me terminé enganchando con la actuación. Fue culpa suya (risas). El director de esa película era Leo Fleider y él me ofreció hacer “Piloto de pruebas”. Allí hacía de mí mismo. También lo doblé a Ricardo Bauleo, quien era mi hermano en el film”, había revelado en una entrevista con Infobae.

No era de Arrecifes, pero resultó uno de los hijos adoptivos de la Cuna de Campeones. Carlos Pairetti siempre se consideró arrecifeño, aunque los papeles señalen que nació el 17 de octubre de 1935 en estación Clucellas, Santa Fe. Algo parecido con sucede con el "ídolo reginense" Horacio Santángelo que naciera en Santa Cruz pero se lo considera siempre como Reginense; Santángelo quien fuera ganador de la Vuelta de la Manzana de 1973 al dejar atrás a "los pesos pesados" del automovilismo argentino y se convertiría en un reconocido piloto regional valorado en nuestra Argentina.

El año pasado, el Concejo Deliberante de Arrecifes declaró "Ciudadanos Ilustres" a sus hijos dilectos Carlos Alberto Pairetti, Néstor Jesús García Veiga, y los desaparecidos Rubén Luis Di Palma y Carlos Marincovich, conocidos como el "Póker de Ases" por su trascendencia en el mundo motor.

jueves, agosto 19, 2021

19 de agosto de 1945: nace ROBERTO SÁNCHEZ conocido como SANDRO. "Quiero que me recuerden como a la misma felicidad" (Sandro).

 

Roberto Sánchez nace el 19 de agosto de 1945 nació en la maternidad Sardá, un hospital público, de Parque Patricios (según contaría en una entrevista la madre le dijo que nació el 18 y lo anotaron el 19 de agosto).  

Hijo de Vicente Sánchez que trabajaba en el frigorífico Wilson y de Irma Nidia Ocampo a quienes llamaban Nina. Por parte de los Sánchez y los Ocampo confluían sangre gitana romaní húngara, con sangre española, vasco-francesa y criollo. Su abuelo paterno era de origen húngaro, de apellido Popadópulos, quien al migrar hacia España lo cambió al de Rivadullas.

En el registro civil rechazaron Sandro, una castellanización del húngaro Sandor y se terminó llamando Roberto Sánchez. Se llamó Roberto por un capricho del Registro Civil, y Sánchez, por ese imprevisto cambio de apellido con el que se sometía a muchos inmigrantes se hubiese llamado:  Sándro Papadópolus.

Conocido artísticamente como Sandro fue un cantautor argentino de canción melódica argentina.

Roberto, el muchacho argentino  de Valentín Alsina, se convierte en Sandro de América y obtiene la consideración de “ídolo popular”.

Sus primeros años de crianza fueron en un conventillo para terminar cantando en el mismísimo Madison Square Garden el 11 de abril de 1970.

Decía Sandro por 1987: “Yo soy un privilegiado. estaba en la cuarta fila y Dios dijo: a ver el negrito ése”.


En su exitoso camino, Sandro editó 46 álbumes originales, y más de doscientos si se consideran los simples, las recopilaciones y las versiones por fonética que grabó en italiano, portugués e inglés. Vendió más de 22 millones de placas, ganó once discos de oro, decenas de platino, un Grammy a la excelencia musical y el Gardel de Oro, entre tantas distinciones que le otorgaron en todos los rincones del continente.

Sandro fue “un hombre hecho a sí mismo”.


“Yo ya tuve todo lo que un hombre puede desear: casas, autos, fama y dinero. A mí, ¿qué me van a vender? ¿Otro disco de oro? Tengo un montón. Lo peor que le puede pasar a un tipo es quedarse sin sueños. Y a mí me pasó... Dos casas, ¿para qué? Dos camas, ¿para qué, si yo duermo en una? Estuve un año y medio, casi dos, sin cantar y empecé a reflexionar. ¿Y ahora qué?”, pensó cuando ya dejó de ser Roberto para convertirse en Sandro.

Creador de temas conocidos como "Rosa, Rosa" que llegó a vender unos 2 millones de discos; otros temas son "Dame el fuego de tu amor", "Quiero llenarme de ti" (que le valió ganar el Festival Buenos Aires de la Canción y lo convierte en un ídolo enormemente popular de la noche a la mañana),"Penumbras", "El maniquí", "Porque yo te amo", "Así", "Siento una cosa aquí", "La vida sigue igual", "Pobre mi madre querida", "Ave de paso", "Mi lagrima número cien", "Una muchacha y una guitarra", "Trigal", "Por ese palpitar", "Ave de paso", "Ese es mi amigo el puma", "Después de la guerra", "Arráncame la vida" que cantó con Olga Guillot una canción del Chico Novarro, "Bailando en la vereda" un tema que canta con Raúl Porchetto, "Realmente no estoy tan solo" que canta con el guatemalteco Ricardo Arjona,"Se te nota", "Las manos", "Tengo", entre otros.

Su tema “Tengo” fue considerado por la revista Rolling Stone y la cadena televisiva MTV como el n.º 15 entre los 100 mejores temas del rock argentino. mantiene récords imbatibles, como los cuarenta recitales del Teatro Gran Rex (temporada 98-99).

Le rindieron un homenaje grupos y cantantes de rock, entre ellos, Bersuit Vergarabat, León Gieco, Molotov, Attaque 77, Los Fabulosos Cadillacs, Divididos, Aterciopelados, entre otros, en el CD que se tituló: Tributo a Sandro, un disco de rock.

Del paredón hacia afuera era Sandro, en su casa era Roberto Sánchez. Roberto Sánchez leía de todo. En la vida religiosa o espiritual Roberto (no Sandro) el de la intimidad  creía en Dios, era católico, templario y masón. Un misterio aún sin resolver… según revelara en su momento la periodista y escritora Graciela Guiñazú.

La bebida (vinos espumantes, whisky, gin) así como los 80 cigarrillos diarios fueron creando una “trampa mortal” decía con cierto arrepentimiento:"Nadie maltrató tanto su cuerpo como yo”.

Roberto Sánchez estaba internado en el Hospital Italiano de Mendoza por un "shock séptico", según informó Claudio Burgos, jefe del equipo que lo operó. Ya había afrontado cinco intervenciones luego del transplante cardiopulmonar y había luchado por su vida durante 45 días.

Su deceso se produjo el 4 de enero de 2010.

No quiero que me lloren

Cuando me vaya a la eternidad

Quiero que me recuerden

Como a la misma felicidad

Pues yo estaré en el aire

Entre las piedras y en el palmar

Estaré entre la arena

Y sobre el viento que agita el mar.

MOMENTO MUSICAL.



sábado, enero 04, 2020

4 de enero de 2010: Diez años sin Sandro."Quiero que me recuerden como a la misma felicidad" (Sandro).


Sandro: el lado oculto de un gitano.
Hace una década se apagó la voz y nació la leyenda. Rastreamos sus comienzos, su personalidad, gustos y su relación con Mendoza.
Por Lorena Misetich - Especial para Estilo.

El 19 de agosto de 1945 nació en la maternidad Sardá Roberto Sánchez, uno de los artistas más prolíferos y con una personalidad única de la música Argentina. Humilde, talentoso y con un toque de suerte, el joven de Valentín Alsina se convirtió en poco tiempo en una estrella que conquistó todo el mundo de habla hispana.
Dotado de una voz inigualable, su forma inspirada en Elvis Presley lograba un magnetismo nunca visto sobre el escenario. Hijo único del matrimonio Sánchez-Ocampo, desde pequeño Roberto desbordaba con simpatía al círculo que lo rodeaba. Con solo 9 años, en su primer baile de Carnaval en el Club Sportivo Alsina, sorprendió a los presentes al bailar “Hasta luego” y  “Cocodrilo”, de Bill Haley y sus Cometas.
No era ajeno a las necesidades de su familia. Intrépido y rebelde, a los diez años salió a trabajar y ayudaba a su papá en el reparto de vino. Y en poco tiempo el Bar Pancho fue un reducto donde comenzó a tocar la guitarra y fumaba con los muchachos.
El día de gracia fue un 9 de julio de 1958,  cuando debutó en el salón La Polonesa, de Valentín Alsina. En el día de la Independencia le tocó imitar a su ídolo Elvis Presley y el disco de pasta le jugó una mala pasada, por lo que terminó cantando “a capela”.
Dos años después nacía el cimiento de Sandro y Los de Fuego, con Roberto como voz principal junto a Juan José Sandri (guitarra), Enrique Irigoytía (guitarra rítmica), Héctor Centurión (bajo) y Armando “Cacho” Quiroga (batería). En la década del 60’ el rock ya había entrado en Argentina y Sandro marcó el inicio de una historia grande del género en nuestro país.
Por decantación, su carrera solista parecía inevitable y en 1965 (ya separado de Los de Fuego) nace “Sandro de América”. Oscar Anderle, su mánager personal, fue quien vivió el inicio de la fiebre gitana. El 24 de octubre de 1967 Sandro gana por un voto el Primer Festival Buenos Aires de la Canción con “Quiero llenarme de ti”. Con solo unos meses de diferencia, es invitado al Festival Internacional de Viña del Mar, donde debutó el 2 de febrero de 1968. Y se desató la locura continental.
Para 1970, Sandro ya era de América. La consagración llegó el 11 y 12 de abril, con dos shows en el Madison Square Garden, en Nueva York. Un hito nunca antes logrado por un artista argentino. Pero la personalidad avasallante y la voz única de Sandro no tenían límites y alcanzó lo impensado.

Sus pasiones y el castillo del ídolo.
Todo lo que llegaría después sería éxito. El cine, la música y giras interminables lo catapultaron como uno de los artistas más importantes y cotizados de la época.
Pero además de su talento como músico, cantante y compositor, Sandro supo desarrollar otros hobbies y habilidades. Como la de artista plástico y diseñador. Su inagotable fantasía hizo que dibujara con lápiz y papel los vestuarios, para que luego su madre Nina los cociera.
Pero una de sus habilidades y debilidades era la cocina. “Me encanta cocinar comida china, francesa y japonesa. Además, soy de los que cocino y voy limpiando mientras canto algunos tangos. Aprendí de prepo y por amor a una mujer que se fue. Una noche me inventé ‘el pollo de los hombres solteros’ y desde ahí no paré”, confesó Sandro en una entrevista.
De ese amor por la gastronomía dejó cuatro libros con recetas de su autoría, encuadernados en viejas agendas de cuero negro, bajo el título “Colección de mis libros de cocina. Edición limitada”.
Otro de los gustos y talentos un tanto ocultos era la arquitectura. Amante de la cultura medieval, Sandro diseñó y mandó a construir en Boedo en los años 80’ su propio estudio de grabación, que hoy es un centro cultural en la calle Pavón al 3900, del barrio porteño.
El diseño medieval del edificio irrumpe en la fisonomía barrial y custodia objetos personales del ídolo. Según cuenta su biógrafa Graciela Guiñazú, autora de “Sandro de América”, el cantante se había propuesto construir el estudio de grabación más importante y tuvo como fantasía que lo inaugurara la cantante estadounidense Tina Turner.
En ese entonces ordenó la demolición completa y él mismo hizo los planos del nuevo proyecto. “Todos quieren tener un castillo y yo me hice uno en Boedo”, dijo. Y después de doce años de construcción cumplió su anhelo. Pero en plena convertibilidad, Sandro se dio cuenta que era más económico grabar en Estados Unidos que en su propio estudio. Por lo cual lo convirtió en oficina y depósito para guardar instrumentos.
Ese castillo fue el lugar donde conoció a Olga Garaventa, su segunda esposa. Olga se entrevistó en esa propiedad con Aldo Aresi, el manager del cantante, quien estaba buscando personal de maestranza. Ahí comenzó una historia de amor que coronaron con un casamiento el 13 de abril de 2007, en la casona de Banfield.
En la propiedad se pueden ver instrumentos, la bata de Sandro, el vaso de whisky y hasta escenografía de sus conciertos emblemáticos. Pablo Ferraudi, hijo de Olga Garaventa, y Ortiz, titular de la Escuela de Vinos de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), se asociaron para poner en valor el edificio, que por varios años estuvo en manos de terceros que desgastaron la propiedad. En 2019 reabrió sus puertas como Centro de las Artes y Viticultura de la Argentina (CAVA). 
Los últimos años del hombre récord .
El humo del tabaco lo acompañó desde la juventud y fue la trampa que lo llevó a enfermarse de EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Desde 1997, se alejó de los escenarios y comenzó una lucha hasta el último día de su vida.
Pero sus ganas de cantar y pisar un escenario fueron más fuertes y en 2001 presentó “El hombre de la rosa” con 15 conciertos agotados en el teatro Gran Rex de Buenos Aires y luego una gira por Rosario y otras ciudades.
En su exitoso camino, Sandro editó 46 álbumes originales, y más de doscientos si se consideran los simples, las recopilaciones y las versiones por fonética que grabó en italiano, portugués e inglés. Vendió más de 22 millones de placas, ganó once discos de oro, decenas de platino, un Grammy a la excelencia musical y el Gardel de Oro, entre tantas distinciones que le otorgaron en todos los rincones del continente.
 “Yo ya tuve todo lo que un hombre puede desear: casas, autos, fama y dinero. A mí, ¿qué me van a vender? ¿Otro disco de oro? Tengo un montón. Lo peor que le puede pasar a un tipo es quedarse sin sueños. Y a mí me pasó... Dos casas, ¿para qué? Dos camas, ¿para qué, si yo duermo en una? Estuve un año y medio, casi dos, sin cantar y empecé a reflexionar. ¿Y ahora qué?”, pensó cuando ya dejó de ser Roberto para convertirse en Sandro.
Recluido en su casa de Banfield, dedicado a la vida familiar, se casó y decidió ser feliz en los años venideros.
Hasta la actualidad, el ídolo de América mantiene récords imbatibles, como los cuarenta recitales del Teatro Gran Rex (temporada 98-99).
Sandro y Mendoza.
Por fuerza del destino, el ídolo pasó sus últimos días en nuestra provincia donde llegó en busca de la última oportunidad que le daba la medicina. Estuvo internado durante 35 días en el Hospital Italiano, donde fue trasplantado con éxito. Tuvo una leve mejoría, pero no pudo superar una sepsis generalizada y falleció un día como hoy hace diez años atrás. 

Publicado en Diario “Los Andes” de Mendoza.
https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=sandro-el-lado-oculto-de-un-gitano
Anexo:

Roberto Sánchez Ocampo, cuyo nombre artístico es Sandro, también llamado Sandro de América.

Roberto Sánchez nació en la madrugada del 19 de agosto de 1.945, era hijo de Vicente Sánchez que trabajaba en el frigorífico Wilson y de Irma Nidia Ocampo a quienes llamaban Nina, en la Maternidad Sardá, un hospital público, de Parque Patricios (según contaría en una entrevista la madre le dijo que nació el 18 y lo anotaron el 19 de agosto). Bautizado Roberto por descarte pues el nombre Sandor, que es común. Vale el comentario: por parte de los Sánchez y los Ocampo confluían sangre gitana romaní húngara, con sangre española, vasco-francesa y criollo. Su abuelo paterno era de origen húngaro, de apellido Popadópulos, quien al migrar hacia España lo cambió al de Rivadullas. Y se llamó Roberto nomás así se llamaba un hermano del padre y por el actor Roberto Escalada.
Es uno de los hijos dilectos de Valentín Alsina. Fue y sigue siendo Sandro de América, "El Gitano", un muchacho de barrio que se “hizo a sí mismo”.
Sus primeros años de crianza fueron en un conventillo para terminar cantando en el mismísimo Madison Square Garden el 11 de abril de 1970 y llenó cuarenta Gran Rex.
Fue uno de los primeros en comenzar a cantar las canciones de rock internacional en español. Grabó versiones en inglés, portugués e italiano.
Su tema "Rosa, Rosa" vendió 2 millones de discos; su tema "Tengo" ha sido considerado el nº 15 entre los 100 mejores temas del rock argentino, por la cadena MTV y la revista Rolling Stone.
La bebida y los 80 cigarrillos diarios fueron creando una “trampa mortal” decía con cierto arrepentimiento: "Nadie maltrató tanto su cuerpo como yo”.
Su último trabajo fue en 2006 “Secretamente palabras de amor” en el le dedica un poema a la Virgen comentaba Sandro al presentar este trabajo: "Cuando me operaron, me entubaron 8 horas, lo que me dejó la garganta destrozada. Me encomendé a la Virgen; ella me devolvió todas las tonalidades de mi voz", contó. Fue a ella a la que en el disco le dedicó un poema (" Te llamarán mujer, madre, amadísima Tu nombre solamente pertenece a aquel que grita por tu amor mientras se calla"). "Fue la única de las 16 poesías que escribí de un tirón. Alguien me guiaba la mano".
Roberto Sánchez falleció en el Hospital Italiano de Mendoza por un "shock séptico", según informó Claudio Burgos, jefe del equipo que lo operó. Ya había afrontado cinco intervenciones luego del transplante cardiopulmonar y había luchado por su vida durante 45 días.
Su deceso se produjo el 4 de enero de 2010.
No quiero que me lloren
Cuando me vaya a la eternidad
Quiero que me recuerden
Como a la misma felicidad
Pues yo estaré en el aire
Entre las piedras y en el palmar
Estaré entre la arena
Y sobre el viento que agita el mar.


martes, enero 15, 2019

El enigma Sandro: qué lo hizo ídolo y popular por Marcelo Pisarro.

Rockero, actor, romántico, excéntrico de bata y pantuflas, muchacho de barrio, estrella ermitaña... Un enero de hace nueve años se extinguía la luz de uno de los mayores ídolos populares de la Argentina y Latinoamérica. ¿Quién fue realmente el personaje encarnado por Roberto Sánchez?

El tipo era inconfundible. Por las patillas, por el peinado, por la sonrisa. Llevaba traje negro, camisa blanca, corbata roja con pañuelo al tono. Estaba rodeado de cámaras de televisión, los curiosos le tomaban fotografías, lo felicitaban, lo animaban a que siguiera adelante. Le pidieron que cantara un poquito, él cantó. Sucedió el 5 de enero de 2010 en la puerta del Congreso de la Nación. El tipo era un imitador de Sandro. De Sandro, que había muerto el día anterior en Mendoza y al que ahora velaban en el Salón de los Pasos Perdidos.
Más de 50.000 personas despidieron al cantante. Había cuadras y cuadras de cola, llantos, flores, risas, suvenires religiosos y paganos, empujones, cantores improvisados, borrachos, insolados por el calor, pungas, colados, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, oportunistas, admiradores, curiosos, voluntarios que regalaban agua y muchos otros que la vendían. El imitador buscaba dejar su ofrenda, o llamar la atención, o acaso las dos cosas a la vez. Cuando conseguía un micrófono, contaba la misma historia: que era el único imitador de Sandro aprobado por el Sandro original. Que el Sandro original le había regalado su esmoquin, su capa y su bata. Todavía relata lo mismo para promocionar sus shows: “El auténtico doble de Sandro”, se anuncia.
La vida y la obra de Sandro, el artista que durante medio siglo compartió cuerpo con un hombre llamado Roberto Sánchez, se comprenden mejor cuando se subrayan con resaltador fluorescente algunas de las palabras de su doble: original, imitador, auténtico, único.
Porque no hay un único Sandro sino montones; porque a veces Sandro se imitaba a sí mismo y porque a veces hacía apuestas de una extrema originalidad; porque durante toda su carrera usó como comodín la carta de la autenticidad, cualquier cosa que quiera decir “autenticidad”. Y sin embargo cada versión de Sandro (el rockero, el actor, el romántico, el excéntrico de bata y pantuflas, el enfermo crónico, el muchacho de barrio, el charlatán demagógico, la estrella ermitaña refugiada en su mansión suburbana de los alrededores de Buenos Aires) remite siempre al mismo momento fundacional: el instante en el que Roberto, el pibe de Valentín Alsina, se convierte en Sandro de América y obtiene el rótulo de “ídolo popular”.
“Popular” es un adjetivo, no un sustantivo. Adjetiva algo; por ejemplo, a un cantante o un héroe. O a un ídolo, como en la Galería de los Idolos Populares de la Casa Rosada, que por supuesto tiene una foto de Sandro (joven, buen mozo, misterioso, como en la imagen de su faceta más “gitana” que aparece acá a la derecha). Es difícil decir qué hace ídolo y popular a un ídolo popular. En algunos casos, como en el de Sandro (y también en los casos de Diego Maradona, Carlos Gardel, Tita Merello y Carlos Monzón, por seguir con la Galería de Casa de Gobierno), suele perseguirse un relato similar: la persona que empieza muy abajo y termina muy arriba. El tipo que, por ejemplo, emerge desde un conventillo del conurbano bonaerense y llega hasta el escenario del Madison Square Garden de Nueva York.

Yo soy gitano.

Cuando Sandro nació, en agosto de 1945, no se practicaba todavía el novedoso arte de ponerles nombres raros a los hijos sólo porque se oían raros. En el registro civil rechazaron Sandro, una castellanización del húngaro Sandor, así que fue Roberto. Más tarde el nombre gitano volvería a hurtadillas para perfilarse como contraseña de la consigna más arraigada de la industria del entretenimiento de mediados del siglo XX: con suerte, talento y esfuerzo, muchacho, tus sueños pueden hacerse realidad. Se oye todavía mejor si se lo lee remedando la voz y la seguridad de Elvis Presley, lo cual, por cierto, viene muy al caso.
Algunos dicen que Sandro inventó el rock argentino. O que fue el primer rockero argentino. O que introdujo el rock’n’roll a la industria musical argentina. Otros dicen, quizás con razón, que afirmaciones tan tajantes son difíciles de probar. Aunque el nacimiento del rock argentino haya quedado ligado a una imagen de los años sesenta más contracultural y bohemia (“En el baño de La Perla del Once compusiste ‘La balsa’…”), el muchacho de Valentín Alsina fue uno de los propagadores pioneros de esos nuevos sonidos que, como mercancía, se relacionarían con la juventud, la rebelión y el quiebre generacional. ¿Quieren rock? Sandro aprendió a tocar la guitarra oyendo los discos del grupo de surf y rock instrumental The Ventures. O eso decía, al menos. ¿Y por qué no creerle?
Su “debut” fue en 1958, a los trece años: playback de Presley en acto escolar, el disco falló, tuvo que cantar. Es una buena anécdota fundacional, un buen mito de origen. En 1958, cuando Sandro imitaba a Presley, las ondas radiales estaban dominadas por el tango, el folklore, el jazz y la llamada “música característica”. Fue el primero en grabar composiciones de Bob Dylan, Chuck Berry y The Beatles en español; sus registros iniciales incluían canciones como “Soplando en el viento” (Dylan), “Hombre sin lugar” (Beatles) y hasta “La casa del sol naciente”, una canción folk tradicional que el grupo británico The Animals versionó en 1964 y Sandro sólo dos años después, en 1966. Su primera canción propia se tituló “Comiendo rosquitas alrededor del Puente Alsina” y la tocaba con su grupo Los Caniches de Oklahoma. Es posible, coinciden musicólogos, historiadores y melómanos, que haya sido la primera canción de rock’n’roll en español.
Sin planearlo y sin grandes estrategias, Sandro inventó el mercado de la juventud en Argentina, o si se quiere, lo importó y lo adaptó a la estirpe barrial. A partir de ese momento las ropas, los peinados, la manera de hablar y en especial la música empezaron a definir modos de vivir. Sobre todo entre los jóvenes que abrazaron esa nueva cultura. Y de eso se trataba el rock’n’roll hace medio siglo.

Persona y personaje.

No hubo un salto abrupto de las tocadas en sociedades de fomento y clubes del sur del Gran Buenos Aires a las grandes giras por el continente, a los teatros llenos, a una fama desmedida y agobiante. El movimiento fue gradual, inquietante, errático, progresivo, veloz, repleto de pequeñas rupturas culturales, sociales y estéticas. Las presentaciones televisivas escandalosas junto a Los del Fuego (cámaras rotas, expulsiones del estudio, contoneos demasiado sensuales), los primeros sencillos, el quiebre de lo nuevo y lo viejo, su empujón económico, publicitario y musical a los rockeros pioneros que se apretujaban en las mesas de La Cueva, los contratos, el cambio de género musical, los nuevos públicos, el cine, la televisión, las revistas, las rivalidades con Leonardo Favio y Palito Ortega, el dinero, El show de Ed Sullivan, y entonces, o entretanto, la conquista de América con los recitales en el Madison Square Garden, el célebre estadio neoyorquino, como techo de una carrera apenas imaginada unos años antes.
Y desde entonces Sandro fue siempre Sandro de América: original, imitador, auténtico, único. Hay que pensar que contaba con poco más de veinte años al grabar canciones como “Quiero llenarme de ti”, “Las manos” y “Una muchacha y una guitarra”. Cuando publicó “La juventud se va”, en 1969, tenía apenas 24 años: “La juventud se va y nos ponemos viejos”, cantaba. Ya de muchacho, Sandro cantaba como el hombre sabio que había superado mil batallas y olvidado mil amores; al volverse mayor, todavía hablaba como el muchacho que había sido: “La pibada del barrio”, decía, y lanzaba una de esas carcajadas que a veces parecían espontáneas y a veces parecían ensayadas frente al espejo durante horas.
En ocasiones se olvida que a los 25 años ya había hecho todo, que a los 40 decidió replegarse, echar una mirada al camino andado, reinventar lo ya reinventado una vez más. En su música y en sus espectáculos había sensualidad pero también parodia, un comentario permanente sobre el paso del tiempo lleno de guiños y complicidades. Era un embaucador fantástico, la clase de mentiroso que avisa que está mintiendo y así la mentira se convierte en juego y el juego ocupa el lugar de la verdad. Sandro sabía esas cosas. En su mansión amurallada de Banfield estudiaba, leía, aprendía, afinaba el personaje a la vez que rehuía de él. Pocos artistas fueron tan conscientes de que el ídolo popular y el tipo que sabe que sólo tuvo un golpe de suerte ocupan la misma habitación y visten el mismo pijama. Insistía con eso todo el tiempo. Decía que cuando llegaba a su casa colgaba en la entrada el traje de Sandro/Batman y volvía a ser Roberto Sánchez/Bruce Wayne, ¿pero quién puede afirmarlo con certeza?
Ahora es difícil evocar esos momentos fundacionales. Se recuerda que estaba enfermo, que le costaba respirar y que el micrófono llevaba un tubito de oxígeno; se piensa en sus espectáculos musicales que no paraban de agregar funciones; se admira la robustez de sus interpretaciones. Pero el momento fundacional, aunque se vuelva a él, parece borroneado. Esos primeros años que hicieron, de “el loco de Valentín Alsina”, un Idolo Popular, así, en mayúsculas, parecen no haber existido nunca.
El tipo de traje negro, camisa blanca, corbata roja con pañuelo al tono, rodeado de cámaras frente al Congreso, no imitaba a Sandro; imitaba un momento de la carrera de Sandro. Para hacer una copia completa, una falsificación perfecta, se necesitaría reproducir todo desde el principio. Y eso, por supuesto, sólo lo había hecho Sandro. El original, el único. El auténtico, si es que hubo tal cosa alguna vez. 

jueves, enero 05, 2017

CANTORES POPULARES ARGENTINOS: SANDRO DE ÁMERICA.

Decía Sandro en 1987: “Yo soy un privilegiado. estaba en la cuarta fila y Dios dijo: a ver el negrito ése”.

Roberto Sánchez nació en la madrugada del 19 de agosto de 1.945, era hijo de Vicente Sánchez que trabajaba en el frigorífico Wilson y de Irma Nidia Ocampo a quienes llamaban Nina, en la Maternidad Sardá, un hospital público, de Parque Patricios (según contaría en una entrevista la madre le dijo que nació el 18 y lo anotaron el 19 de agosto). Bautizado Roberto por descarte pues el nombre Sandor, que es común. Vale el comentario: por parte de los Sánchez y los Ocampo confluían sangre gitana romaní húngara, con sangre española, vasco-francesa y criollo. Su abuelo paterno era de origen húngaro, de apellido Popadópulos, quien al migrar hacia España lo cambió al de Rivadullas. Y se llamó Roberto nomás así se llamaba un hermano del padre y por el actor Roberto Escalada.
Roberto desde pequeño decía que “quería ser un “artista de cine en colores” en una Argentina de los años ´40 y ´50 donde el tango argentino era el ritmo que gozó de su época de oro y el ritmo del rock de Bill Haley y Elvis Presley. Vivía en Valentín Alsina donde aprendió en la calle lo que serían enseñanzas de por vida seguía con resignación los estudios. Siempre se consideró Sandro de Valentín Alsina donde pasó su niñez y juventud y en Valentín Alsina lo consideraron su hijo dilecto. A los 13 años en un acto de la escuela preparan un sketch donde imitaba a Elvis. Le plantea por esos años el deseo de ser músico y dejar la escuela y Vicente Sánchez le dijo: “Si no estudiás, trabajá”. Se compró a crédito una guitarra (para poder cantar) y dos micrófonos y se empleó en una joyería.
Luego de actuar en bares y dar serenatas a los 20 años con un grupo “Los del Fuego” que tenían la ambición de pasar el barrio de Valentín Alsina quienes serían “Sandro y los del Fuego” hasta un día 13 de septiembre fue la fecha que grabaron en CBS y allí empezó a nacer Sandro. Donde Roberto Sánchez comprobó que en una semana ganaba más dinero que su padre en dos meses como operario de un frigorífico. Todavía vivían en el conventillo de Tuyutí 2016 de Valentín Alsina; a los 46 años Vicente Sánchez deja de trabajar por estar enfermo en el corazón y Roberto se convierte en sostén de la familia. Luego se irían a vivir a Lanús en esa casa en 1968 fallece su padre mientras miraba televisión. El éxito apabullante hacía que Roberto Sánchez no tuviera vida privada que hizo que se despidiera con su madre de un departamento en Palermo.
Luego iría a Sábados Círculares el popular programa de Pipo Mancera que se emitía por el 9. Y Mancera que sabía lo contrató era un éxito total.
Por 1969 compra la mansión en Banfield una mansión lo primero que hace es levantar una muralla de 42 metros de largo y 6 de alto.
En el año 1971 comenzó convocando a 60.000 personas en Buenos Aires en el estadio de San Lorenzo durante los carnavales.
Luego vendría de la mano de Oscar Anderle un “Sandro melódico”.
Creador de temas conocidos como su "Rosa, Rosa" que llegó a vender unos 2 millones de discos; otros temas son "Dame el fuego de tu amor", "Quiero llenarme de ti" (que le valió ganar el Festival Buenos Aires de la Canción y lo convierte en un ídolo enormemente popular de la noche a la mañana),"Penumbras", "Porque yo te amo", "Así", "Siento una cosa aquí", "Ave de paso", "Mi lagrima número cien", "Una muchacha y una guitarra", "Ese es mi amigo el puma", "Después de la guerra", "Las manos", "Tengo" (considerado el Nº 15 entre los 100 mejores temas de la historia del rock argentino, por la cadena MTV y la revista Rolling Stone).
La bebida (vinos espumantes, whisky, gin) así como los 80 cigarrillos diarios fueron creando una “trampa mortal” decía con cierto arrepentimiento:"Nadie maltrató tanto su cuerpo como yo”.
Sandro defendía a la madre, a la familia y a la Patria (en sus shows ponía una bandera argentina en un costado del escenario).
Roberto Sánchez falleció en el Hospital Italiano de Mendoza por un "shock séptico", según informó Claudio Burgos, jefe del equipo que lo operó. Ya había afrontado cinco intervenciones luego del transplante cardiopulmonar y había luchado por su vida durante 45 días.

Su deceso se produjo el 4 de enero de 2010.

miércoles, enero 04, 2017

CANTANTES POPULARES ARGENTINOS: SANDRO DE AMÉRICA. El 4 de enero de 2010, en Mendoza, el cantante fallecía por una neumonía luego de haber recibido un doble trasplante de corazón y pulmones.

El popular Sandro nació el 19 de agosto de 1945 en la Maternidad Sardá, un hospital público ubicado en el barrio de Parque Patricios, de la ciudad de Buenos Aires.
Se lo considera como uno de los fundadores del rock en español en la Argentina nuestra.
Fue uno de los primeros en comenzar a cantar las canciones de rock internacional en español. Grabó versiones en inglés, portugués e italiano.
Su último trabajo fue en 2006 “Secretamente palabras de amor” dedica un poema a la Virgen María.
Roberto Sánchez falleció en el Hospital Italiano de Mendoza por un "shock séptico", según informó Claudio Burgos, jefe del equipo que lo operó. Ya había afrontado cinco intervenciones luego del transplante cardiopulmonar y había luchado por su vida durante 45 días. 
Su deceso se produjo el 4 de enero de 2010.

Otra entrada de este grande forjado "a sí mismo" y desde "abajo".