GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, junio 24, 2025

Carlos Gardel canta en francés, como se canta en Nápoles, en inglés y con rubias de Nueva York.

Carlos Gardel canta en francés, como se canta en Nápoles, en inglés y con rubias de Nueva York.

Carlos Gardel canta en francés. 
"Parlez moi d´amour" grabado el 9 de marzo de 1933.

Carlos Gardel - Como Se Canta en Nápoles. 



Carlitos Gardel canta en idioma inglés.
Carlos Gardel en ingles.

Carlos Gardel - LIVE - Rubias de New York (1934).



Fotos de internet. 
Videos mirar en Youtube.

Alfredo Le Pera, nació en  São Paulo, Brasil el 7 de junio de 1900.,

Era hijo de inmigrantes italianos que se mudaron a Buenos Aires.

Es conocido como letrista del cantante de tangos Carlos Gardel,  contribuyó al éxito de Gardel en el mundo.

Integraron el dúo en la composición de “Gardel y Le Pera”.

En nuestra Argentina, es de uso habitual, cuando se hace algo considerado “grandioso” fanfarronear  diciendo: “soy Gardel y Le Pera con sus guitarristas”.

En 1928 se involucró en la industria cinematográfica. Trabajó para Paramount Pictures y en 1932 el estudio organizó su trabajo con Carlos Gardel, en un momento en que la compañía buscaba formas de aumentar el atractivo internacional de Gardel.

Le Pera escribió los guiones de una serie de películas, entre ellas Melodía de Arrabal, Cuesta abajo, El Tango en Broadway,  El día que me quieras y Tango Bar, y también escribió las letras de tangos compuestos e interpretados por Gardel en estas películas. 

Se los considera “los inventores del vídeo-clips” que fuera potenciado con los años del grupo Los Beatles. 

El heredero universal de Carlos Gardel por la canción “El día que me quieras”  terminó de cobrar los derechos recién en el 2005: se trataba de Ramón Ortega, "Palito" a quien le fueran obsequiados por el compatriota del cantor, su amigo Irineo Leguisamo, quien la recibiera de los también uruguayos Francisco Canaro y José Razzano.

“Gardel y Le Pera” fue la suma de la voz de Carlos Gardel (que cada día canta mejor, llevado al cine) y los poemas y libretos de Le Pera que le dieron al tango una proyección nueva con los versos de Le Pera.

La letra está basada en un poema de Amado Nervo que Alfredo Le Pera modificó: “El día que me quieras  tendrá más luz que junio...” con un arreglo de la familia de Amado Nervo, dio la autorización para que se hiciera una canción con ella.

La canción "El día que me quieras” un clásico yá de Alfredo Le Pera y  de Carlos Gardel en 2013 formó parte del Salón de la Fama del Grammy, junto a otros hits y álbumes de artistas como Billy Joel, Frank Sinatra, Paul McCartney o Whitney Houston, según anunció la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación.

Gardel y Le Pera estaban llegando al final de una gira promocional de la película El día que me quieras cuando, el lunes 24 de junio de 1935, el avión en el que despegaban del aeropuerto de Medellín, Colombia, se estrelló contra otro avión en la pista, muriendo ellos dos y la mayoría de los demás pasajeros a bordo, incluidos los otros músicos que viajaban con ellos.

viernes, agosto 11, 2023

Se dice que la imagen del disco Abbey Road representa un cortejo fúnebre, pero la realidad es que John, Paul, George y Ringo se sacaron la foto con lo que llevaban puesto ese día.

 

Abbey Road: la portada hecha por casualidad que se convirtió en ícono.

El 8 de agosto de 1969, The Beatles realizó la sesión fotográfica para la tapa del último disco que grabaron. Estaban peleados y tardaron solo 10 minutos.

En realidad fue por casualidad. Nadie pensó que esa  sesión fotográfica de 10 minutos, y de compromiso, iba a convertirse en una de las portadas más emblemáticas de la historia de la música.

Estaban hartos unos de otros, pero aun así debían realizar el trabajo. El 8 de agosto de 1969,  el grupo The Beatles salió a la calle, cada uno como  estaba vestido, y se le dio vida a la tapa de Abbey Road.

La imagen es del fotógrafo Iain McMillan, amigo de John Lennon y su esposa Yoko Ono, y nació de un bosquejo infantil dibujado por Paul McCartney, quien improvisó esa idea, ya que su plan original fue aplastado por el pésimo clima que los cuatro de Liverpool estaban atravesando en ese momento. De hecho, Abbey Road fue el último disco que grabaron juntos, aunque salió antes de Let it be.

El plan original era viajar a Nepal para tomarse fotos en el monte Everest. Una metáfora, tal vez, de The Beatles en la cima del mundo. Pero el final del grupo estaba demasiado cerca para viajar tantas horas y sacar un par de fotos. John y Paul ya no se soportaban. George Harrison estaba muy incómodo y quería dejar volar su creatividad en su proyecto solista y Ringo Starr, el bueno de Ringo, estaba cansado de intermediar siempre para mantener la calma. 

Así que con el plan original descartado, Paul (quien la mayor parte de las veces se encargaba de crear y producir las tapas) tuvo una idea de rápida resolución y con costo casi nulo: cruzar la calle Abbey Road  en la que se encontraba el edificio de los estudios EMI, donde estaban grabando el disco.

John llamó a McMillan y cuanto éste vio el infantil boceto de Paul (realizado a desgano) lo dibujó con prolijidad, sin saber que estaba empezando a darle forma a una imagen que sería replicada millones de veces en cualquier tipo de artículos.

Fue entonces que, con un pésimo clima –tanto por el humor de los músicos como por la temperatura que era demasiado elevada en Londres- John, Paul, George y Ringo salieron a la calle para caminar por la senda peatonal y hacer las fotos.

Solo tardaron 10 minutos, por varios motivos. El primero fue la ya mencionada incompatibilidad de convivencia entre ellos. La excusa era que estaban retrasados en las grabaciones y que debían regresar de inmediato al estudio (para recluirse en la música y no tener que hablarse).

La segunda, había que cortar el tránsito para tomar las fotos y no querían entorpecer el normal desarrollo de las actividades del mediodía londinense.

McMillan subió a una escalera ubicada en el medio de la calle y los Beatles cruzaron algunas veces hacia un lado y al otro.

Linda Eastman, esposa de Paul y también fotógrafa, capturaba imágenes con su cámara en lo que después quedaría como un documento invaluable del detrás de escena.

Solo había que esperar el momento preciso, y McMillan lo logró. Accionó el disparador y la histórica imagen quedó registrada para siempre.

EL CORTEJO FUNEBRE.

Mucho se habló a través del tiempo de esta tapa. El análisis más escuchado fue que se trataba de un cortejo fúnebre: John vestido con traje, camisa y zapatos blancos sería el sacerdote que celebra la misa de réquiem. Ringo, de ambo y zapatos negros y camisa blanca sería el representante de la funeraria. Paul sería el difunto, ya que en la portada está descalzo y George, de jean y camisa de la misma tela, el sepulturero. La hipótesis es poética, pero no cierta. La realidad es que los músicos salieron a la calle con lo que llevaban puesto. No se maquillaron y a duras penas se peinaron.

Pero Paul estaba descalzo… ¿por qué? Porque hacía calor y estaba sin zapatos en el estudio. En algunas fotos que fueron descartadas, el bajista aparecía con sandalias. Pero luego se las quitó porque le incomodaban y prefería andar sin ellas.

Así de simple, así de displicente y así de brillante nació una imagen que supo atravesar 54 años y que, seguramente, perdure durante muchísimos más.

Por Martín Echaide.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/533214-Abbey-Road-la-portada-hecha-por-casualidad-que-se-convirtio-en-icono.note.aspx


domingo, septiembre 11, 2022

«Love Me Do» de Los Beatles.

«Love Me Do» —en español: «Ámame»— es una canción de la banda británica de rock The Beatles, escrita principalmente por Paul McCartney, aunque atribuida al dúo Lennon-McCartney, entre 1958 y 1959. La canción fue lanzada como sencillo en el Reino Unido, en su primera versión, el 5 de octubre de 1962, con «P.S. I Love You» ocupando el lado B del disco. Alcanzó el n.º 17 en una de las listas británicas, siendo relanzado, ya en su segunda versión, en 1982, alcanzando en esta ocasión el n.º 4. En Estados Unidos, que desde el principio se había editado en su segunda versión, el sencillo fue n.º 1 en 1964. En 2012, la canción se convirtió en dominio público en Europa, aunque actualmente hay proyectos de ley para extender los derechos de autor 20 años más.

«Love Me Do» fue grabada en varias ocasiones con tres bateristas diferentes:

Los Beatles la grabaron primeramente el 6 de junio de 1962 con Pete Best a la batería, como parte de su audición en los EMI Studios de Londres.
Para el 4 de septiembre, Best fue remplazado por Ringo Starr (el productor George Martin no había aprobado la interpretación de Best a la batería), y ese mismo día los Beatles volvieron a grabar con Starr una nueva versión de la canción en los mismos estudios de EMI.
Una semana después, el 11 de septiembre, los Beatles regresaron al mismo estudio para grabar «Love Me Do» con el baterista de sesión Andy White, ya que George Martin estaba poco satisfecho con la interpretación de Starr a la batería, relegándole para esta ocasión a que tocara el pandero en la canción.

Fuente de información: Wikipedia.

sábado, enero 16, 2021

Se celebró el Día Internacional de los Beatles.

 

Aunque entre los fanáticos de una de las bandas más famosas del mundo y de la historia no logran ponerse de acuerdo, puede considerarse al 16 de enero como uno de los días para conmemorar a Los Beatles. El problema es que hay muchas fechas importantes para el conjunto musical no es fácil elegir una de ellas, sin embargo, este día es uno muy especial que no debe quedar en el olvido.

El 16 de enero de 1957 abrió por primera vez sus puertas un pequeño bar en Liverpool llamado The Cavern Club en el cual iban a tocar bandas, probar suerte y exponer la música que hacían, sin grandes pretensiones. Una de ellas fue The Beatles, el conjunto de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, que llegó a tocar 292 noches en el lugar y fue donde Brian Epstein vio a la banda e hizo que firmen con el sello discográfico Parlophone.

Además de esta jornada, existe una fecha más que continúa la disputa de los seguidores por el día oficial e internacional de la banda que se trata del día en el que los fundadores de los Beatles, Lennon y McCartney, se conocieron, el 6 de julio de 1957. El encuentro se dio en un festival frente a una iglesia donde John Lennon tocaría con su banda The Quarrymen cuando uno de los integrantes presentó a un tal “Paul”. Desde ese momento fueron inseparables y, juntos, llevaron a lo más alto a la banda de Liverpool.

Por otro lado, cada 10 de julio se conmemora simplemente el Día de Los Beatles, recordando el día de 1964 en el que la banda volvió de una exitosísima gira por los Estados Unidos a Liverpool para ver la premiere de su película llamada A Hard Day’s Night, en la que se muestran algunos días en la vida del conjunto.

Una increíble cantidad de éxitos fueron parte de la vida de estos 4 ingleses que componían canciones como si fuera cosa de todos los días y eran un hit al segundo. Love Me Do fue el primero de tantos sencillos de la banda que alcanzó un gran nivel de popularidad. De hecho, el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band es considerado una verdadera obra maestra.

"Please, Please Me", "Here Comes the Sun", "Hey Jude", "Yesterday", "Yellow Submarine", "Lucy in the Sky with Diamonds" o "All you Need is Love" son una marca registrada de esta banda que, desde la Beatlesmanía hasta la actualidad, continúa siendo la más reconocida del mundo pasando por los oídos de todas las generaciones.

Publicado en Diario "La Capital" de Rosario, sábado 16 de enero del 2021.

https://www.lacapital.com.ar/escenario/se-celebro-el-dia-internacional-los-beatles-n2635757.html

domingo, mayo 03, 2020

3 de mayo de 1903 nace Bing Crosby.




Harry Lillis Crosby nacido en Tacoma, Estados Unidos el 3 de mayo de 1903, más conocido como Bing Crosby en el seno de una familia de clase media baja, de origen anglo-irlandés católica.
Fue un cantante popular y actor estadounidense con una carrera artística de medio siglo considerado la primera estrella multimedia, Bing Crosby fue el actor musical más vendido y exitoso del siglo XX. Posee la canción más vendida en el mundo titulada Navidad blanca ("White Christmas"), con más de 50.000.000 de copias vendidas en el mundo entero más que Los Beatles y Elvis Presley combinados.
Su influencia sobre los cantantes fue la más importante del siglo XX; incluso Frank Sinatra tomó del estilo Crosby algunos de sus rasgos más característicos.
L os últimos momentos fueron en el campo de golf de La Moraleja, ubicado en los suburbios de Madrid.
Al terminar el partido, en el hoyo 18, dijo: 
"Este fue un gran partido, compañeros", dio unos pocos pasos y cayó muerto por un ataque cardíaco. Se pasó las cuatro horas que estuvo en los greens jugando con amigos, cantando y riendo. Ocurrió en Alcobendas, España un 14 de octubre de 1977.

jueves, enero 30, 2020

30 de enero de 1969: El último concierto de Los Beatles.


30 de enero de 1969: El último concierto de Los Beatles.
El 30 de Enero de 1969, el popular cuarteto de Liverpool ofreció su último concierto sobre la azotea del edificio Apple en Savile Row, Londres.
Un 30 de enero de 1969 a la tarde, con 7 grados de temperatura, Los Beatles empezaban a despedirse haciendo un show raro planeado para sorpresa de los peatones, vecinos y policías.
El Concierto en la azotea fue el último concierto que realizó la banda británica The Beatles al final de sus años como banda y en la época donde el nivel musical había comenzado un elevado ascenso, hasta llegar a la cumbre máxima en Abbey Road. Es nombrado popularmente como concierto en la terraza, concierto en el tejado y concierto en Apple Corps, y recibe este nombre obviamente porque se realizó en la azotea de los Apple Corps en Londres, estudio de grabación de la banda.
El tránsito se tuvo que detener porque muchedumbres de gente ocuparon el pavimento al mediodía y desde las ventanas y azoteas de las oficinas cercanas de esta zona de Londres, los oficinistas tuvieron una vista privilegiada de lo que sería la última performance en vivo de Los Beatles.
Entre las canciones de aquella jornada mítica sonaron: "Get Back", "Don't Let Me Down", "I've Got a Feeling", "One After 909" y "Dig a Pony". Los cuatro integrantes de la banda pop por excelencia estuvieron acompañados por el tecladista Billy Preston; uno de los que también recibió el mote de "quinto Beatle".
Tocaron sin previo aviso y en pleno horario de oficina en la azotea de Apple Records, su estudio de grabación, ubicado en el número 3 de la calle Saville Row de Londres. Dieron a conocer nuevas canciones en esa mañana fría londinense y lo incluyeron en el documental Let It Be. Situado en el quinto piso del edificio, "El concierto de la Azotea" será la última actuación pública de la banda antes de su separación definitiva. Fueron 42 minutos que terminaron con la orden del sargento de policia Ken Wharfe: “¡Terminen con ese ruido!” John Lennon despedía irónicamente diciendo “Quiero dar las gracias en nombre propio y del grupo. Espero que hayamos pasado la prueba”.
Varias de las canciones terminaron por incluirse en el disco Let It Be. Al día siguiente, 31 de enero, The Beatles grabaron algunas otras canciones que podían interpretarse en directo (como los temas "Let It Be" o "For You Blue"), con lo que se puso fin a las sesiones para aquel disco.

jueves, septiembre 26, 2019

26 de septiembre de 1969: lanzamiento del "Abbey Road" de Los Beatles.


Abbey Road es el undécimo (duodécimo contando el lanzamiento americano del álbum Magical Mystery Tour) álbum de estudio publicado por la banda británica de rock The Beatles. Fue lanzado el 26 de septiembre de 1969 en el Reino Unido, y el 1 de octubre del mismo año en los Estados Unidos. Las grabaciones de Abbey Road comenzaron en abril de 1969, haciendo de este el último álbum grabado por la banda, ya que Let It Be, lanzado en 1970, había sido grabado con anterioridad.
Fue producido y orquestado por George Martin, con Geoff Emerick como ingeniero de grabación.
Abbey Road es una calle localizada en los municipios de Camden y Westminster en el distrito del Gran Londres.
Los Abbey Road Studios están situados en el extremo sureste, en el número 3 de Abbey Road en St John's Wood. Además de The Beatles, muchos otros artistas famosos han grabado en este estudio como Pink Floyd, Jeff Beck, Radiohead y Oasis.
Inmortalizado por una tapa que dio lugar a unas cuantas teorías el álbum registra las últimas sesiones de grabación del grupo que coronaron su historia con una despedida a la altura de las circunstancias.
En principio el disco se iba a llamar "Everest", en homenaje a la marca de cigarrillos que fumaba el ingeniero Geoff Emerick, y las fotos iban a ser tomadas en el Himalaya.
La foto principal tardó unos diez minutos. Fue sacada el 8 de agosto de 1969, poco después de las 11, le dio la policía al fotógrafo para sacar la foto que ilustraría la tapa de Abbey Road, el último álbum de estudio de Los Beatles.
En 2003, ocupó el puesto n.° 14 en la lista realizada por la revista Rolling Stone de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.

martes, enero 15, 2019

El enigma Sandro: qué lo hizo ídolo y popular por Marcelo Pisarro.

Rockero, actor, romántico, excéntrico de bata y pantuflas, muchacho de barrio, estrella ermitaña... Un enero de hace nueve años se extinguía la luz de uno de los mayores ídolos populares de la Argentina y Latinoamérica. ¿Quién fue realmente el personaje encarnado por Roberto Sánchez?

El tipo era inconfundible. Por las patillas, por el peinado, por la sonrisa. Llevaba traje negro, camisa blanca, corbata roja con pañuelo al tono. Estaba rodeado de cámaras de televisión, los curiosos le tomaban fotografías, lo felicitaban, lo animaban a que siguiera adelante. Le pidieron que cantara un poquito, él cantó. Sucedió el 5 de enero de 2010 en la puerta del Congreso de la Nación. El tipo era un imitador de Sandro. De Sandro, que había muerto el día anterior en Mendoza y al que ahora velaban en el Salón de los Pasos Perdidos.
Más de 50.000 personas despidieron al cantante. Había cuadras y cuadras de cola, llantos, flores, risas, suvenires religiosos y paganos, empujones, cantores improvisados, borrachos, insolados por el calor, pungas, colados, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, oportunistas, admiradores, curiosos, voluntarios que regalaban agua y muchos otros que la vendían. El imitador buscaba dejar su ofrenda, o llamar la atención, o acaso las dos cosas a la vez. Cuando conseguía un micrófono, contaba la misma historia: que era el único imitador de Sandro aprobado por el Sandro original. Que el Sandro original le había regalado su esmoquin, su capa y su bata. Todavía relata lo mismo para promocionar sus shows: “El auténtico doble de Sandro”, se anuncia.
La vida y la obra de Sandro, el artista que durante medio siglo compartió cuerpo con un hombre llamado Roberto Sánchez, se comprenden mejor cuando se subrayan con resaltador fluorescente algunas de las palabras de su doble: original, imitador, auténtico, único.
Porque no hay un único Sandro sino montones; porque a veces Sandro se imitaba a sí mismo y porque a veces hacía apuestas de una extrema originalidad; porque durante toda su carrera usó como comodín la carta de la autenticidad, cualquier cosa que quiera decir “autenticidad”. Y sin embargo cada versión de Sandro (el rockero, el actor, el romántico, el excéntrico de bata y pantuflas, el enfermo crónico, el muchacho de barrio, el charlatán demagógico, la estrella ermitaña refugiada en su mansión suburbana de los alrededores de Buenos Aires) remite siempre al mismo momento fundacional: el instante en el que Roberto, el pibe de Valentín Alsina, se convierte en Sandro de América y obtiene el rótulo de “ídolo popular”.
“Popular” es un adjetivo, no un sustantivo. Adjetiva algo; por ejemplo, a un cantante o un héroe. O a un ídolo, como en la Galería de los Idolos Populares de la Casa Rosada, que por supuesto tiene una foto de Sandro (joven, buen mozo, misterioso, como en la imagen de su faceta más “gitana” que aparece acá a la derecha). Es difícil decir qué hace ídolo y popular a un ídolo popular. En algunos casos, como en el de Sandro (y también en los casos de Diego Maradona, Carlos Gardel, Tita Merello y Carlos Monzón, por seguir con la Galería de Casa de Gobierno), suele perseguirse un relato similar: la persona que empieza muy abajo y termina muy arriba. El tipo que, por ejemplo, emerge desde un conventillo del conurbano bonaerense y llega hasta el escenario del Madison Square Garden de Nueva York.

Yo soy gitano.

Cuando Sandro nació, en agosto de 1945, no se practicaba todavía el novedoso arte de ponerles nombres raros a los hijos sólo porque se oían raros. En el registro civil rechazaron Sandro, una castellanización del húngaro Sandor, así que fue Roberto. Más tarde el nombre gitano volvería a hurtadillas para perfilarse como contraseña de la consigna más arraigada de la industria del entretenimiento de mediados del siglo XX: con suerte, talento y esfuerzo, muchacho, tus sueños pueden hacerse realidad. Se oye todavía mejor si se lo lee remedando la voz y la seguridad de Elvis Presley, lo cual, por cierto, viene muy al caso.
Algunos dicen que Sandro inventó el rock argentino. O que fue el primer rockero argentino. O que introdujo el rock’n’roll a la industria musical argentina. Otros dicen, quizás con razón, que afirmaciones tan tajantes son difíciles de probar. Aunque el nacimiento del rock argentino haya quedado ligado a una imagen de los años sesenta más contracultural y bohemia (“En el baño de La Perla del Once compusiste ‘La balsa’…”), el muchacho de Valentín Alsina fue uno de los propagadores pioneros de esos nuevos sonidos que, como mercancía, se relacionarían con la juventud, la rebelión y el quiebre generacional. ¿Quieren rock? Sandro aprendió a tocar la guitarra oyendo los discos del grupo de surf y rock instrumental The Ventures. O eso decía, al menos. ¿Y por qué no creerle?
Su “debut” fue en 1958, a los trece años: playback de Presley en acto escolar, el disco falló, tuvo que cantar. Es una buena anécdota fundacional, un buen mito de origen. En 1958, cuando Sandro imitaba a Presley, las ondas radiales estaban dominadas por el tango, el folklore, el jazz y la llamada “música característica”. Fue el primero en grabar composiciones de Bob Dylan, Chuck Berry y The Beatles en español; sus registros iniciales incluían canciones como “Soplando en el viento” (Dylan), “Hombre sin lugar” (Beatles) y hasta “La casa del sol naciente”, una canción folk tradicional que el grupo británico The Animals versionó en 1964 y Sandro sólo dos años después, en 1966. Su primera canción propia se tituló “Comiendo rosquitas alrededor del Puente Alsina” y la tocaba con su grupo Los Caniches de Oklahoma. Es posible, coinciden musicólogos, historiadores y melómanos, que haya sido la primera canción de rock’n’roll en español.
Sin planearlo y sin grandes estrategias, Sandro inventó el mercado de la juventud en Argentina, o si se quiere, lo importó y lo adaptó a la estirpe barrial. A partir de ese momento las ropas, los peinados, la manera de hablar y en especial la música empezaron a definir modos de vivir. Sobre todo entre los jóvenes que abrazaron esa nueva cultura. Y de eso se trataba el rock’n’roll hace medio siglo.

Persona y personaje.

No hubo un salto abrupto de las tocadas en sociedades de fomento y clubes del sur del Gran Buenos Aires a las grandes giras por el continente, a los teatros llenos, a una fama desmedida y agobiante. El movimiento fue gradual, inquietante, errático, progresivo, veloz, repleto de pequeñas rupturas culturales, sociales y estéticas. Las presentaciones televisivas escandalosas junto a Los del Fuego (cámaras rotas, expulsiones del estudio, contoneos demasiado sensuales), los primeros sencillos, el quiebre de lo nuevo y lo viejo, su empujón económico, publicitario y musical a los rockeros pioneros que se apretujaban en las mesas de La Cueva, los contratos, el cambio de género musical, los nuevos públicos, el cine, la televisión, las revistas, las rivalidades con Leonardo Favio Palito Ortega, el dinero, El show de Ed Sullivan, y entonces, o entretanto, la conquista de América con los recitales en el Madison Square Garden, el célebre estadio neoyorquino, como techo de una carrera apenas imaginada unos años antes.
Y desde entonces Sandro fue siempre Sandro de América: original, imitador, auténtico, único. Hay que pensar que contaba con poco más de veinte años al grabar canciones como “Quiero llenarme de ti”, “Las manos” y “Una muchacha y una guitarra”. Cuando publicó “La juventud se va”, en 1969, tenía apenas 24 años: “La juventud se va y nos ponemos viejos”, cantaba. Ya de muchacho, Sandro cantaba como el hombre sabio que había superado mil batallas y olvidado mil amores; al volverse mayor, todavía hablaba como el muchacho que había sido: “La pibada del barrio”, decía, y lanzaba una de esas carcajadas que a veces parecían espontáneas y a veces parecían ensayadas frente al espejo durante horas.
En ocasiones se olvida que a los 25 años ya había hecho todo, que a los 40 decidió replegarse, echar una mirada al camino andado, reinventar lo ya reinventado una vez más. En su música y en sus espectáculos había sensualidad pero también parodia, un comentario permanente sobre el paso del tiempo lleno de guiños y complicidades. Era un embaucador fantástico, la clase de mentiroso que avisa que está mintiendo y así la mentira se convierte en juego y el juego ocupa el lugar de la verdad. Sandro sabía esas cosas. En su mansión amurallada de Banfield estudiaba, leía, aprendía, afinaba el personaje a la vez que rehuía de él. Pocos artistas fueron tan conscientes de que el ídolo popular y el tipo que sabe que sólo tuvo un golpe de suerte ocupan la misma habitación y visten el mismo pijama. Insistía con eso todo el tiempo. Decía que cuando llegaba a su casa colgaba en la entrada el traje de Sandro/Batman y volvía a ser Roberto Sánchez/Bruce Wayne, ¿pero quién puede afirmarlo con certeza?
Ahora es difícil evocar esos momentos fundacionales. Se recuerda que estaba enfermo, que le costaba respirar y que el micrófono llevaba un tubito de oxígeno; se piensa en sus espectáculos musicales que no paraban de agregar funciones; se admira la robustez de sus interpretaciones. Pero el momento fundacional, aunque se vuelva a él, parece borroneado. Esos primeros años que hicieron, de “el loco de Valentín Alsina”, un Idolo Popular, así, en mayúsculas, parecen no haber existido nunca.
El tipo de traje negro, camisa blanca, corbata roja con pañuelo al tono, rodeado de cámaras frente al Congreso, no imitaba a Sandro; imitaba un momento de la carrera de Sandro. Para hacer una copia completa, una falsificación perfecta, se necesitaría reproducir todo desde el principio. Y eso, por supuesto, sólo lo había hecho Sandro. El original, el único. El auténtico, si es que hubo tal cosa alguna vez. 

jueves, agosto 09, 2018

Diez minutos. Ese fue el tiempo que el 8 de agosto de 1969, poco después de las 11, le dio la policía al fotógrafo para sacar la foto que ilustraría la tapa de Abbey Road, el último álbum de estudio de The Beatles.

A 49 años del click.

Los Beatles: cinco secretos que esconde la foto de la tapa de "Abbey Road".

Se gestó en tan sólo diez minutos y cinco décadas después sigue alimentando varias teorías.

Diez minutos. Ese fue el tiempo que el 8 de agosto de 1969, poco después de las 11, le dio la policía al fotógrafo para sacar la foto que ilustraría la tapa de Abbey Road, el último álbum de estudio de The Beatles. Y en ese lapso, Iain Macmillan, un amigo de John llamado de apuro para sacar el trabajo adelante, se las arregló para hacer seis tomas y para dejar latentes una serie de misterios que 49 años después vale la pena repasar.

1. El muerto que camina.

Por lo visto, a pesar de ser un otoño algo fresco, ese día hacía bastante calor. Tanto, que cuando Paul, John, George y Ringo salieron a la calle, el primero eligió combinar su traje con unas sandalias.
En eso, en uno de los cruces -el único en el cual los cuatro coordinaron el paso- McCartney decidió descalzarse, y abrió la puerta a la imaginación de quienes sostenían que en verdad el bajista había muerto en un accidente automovilístico un par de años antes y que había sido reemplazado por un Paul apócrifo. Enlazar esa teoría con la de que algunas culturas entierran descalzos a sus muertos hizo el resto.

2. Una viuda para Paul.

Seguramente más de uno de los que tienen la posibilidad de visitar la famosa senda peatonal ubicada casi frente a los estudios Abbey Road sueñan aún con encontrar ahí estacionado el VW blanco, patente LMW - 28IF
El 'LMW' cerraba a la perfección. Si el músico había muerto, había material no para una, sino para dos teorías. a) Linda McCartney Weeps, que sería algo así como que Linda McCartney llora; b) LInda McCartney Widow, que es decir LInda McCartney viuda. Lo cierto es que cruzando las fechas de su casamiento con Paul con la de la muerte del beatle los números no dan ni para jugarlos a la lotería.
Pero ya se sabe que a las leyendas urbanas no hay con qué darles, así que alguien tomó la posta, sugirió que el 'IF28' significaba que si no hubiera muerto para entonces tendría 27 años, que para los místicos indios, que cuentan uno desde el momento del nacimiento, serían 28. Clarísimo.

3. El zurdo más derecho del mundo.

Una más de la muerte de Paul. Qué hace ese cigarrillo en su mano derecha? ¿Cómo hace un zurdo para embocar el pucho en su boca con su manos menos hábil? Tierra fértil para abonar la teoría del reemplazante. 
Si no fuera porque al Paul que grabó en Let It Be se lo ve empuñando un bajo izquierdo, a lo mejor había un pequeño espacio para creer en la conspiración. Pero si hasta hoy sigue así...

4. Todo muerto tiene su procesión.

En esta enumeración de supuestos misterios de una de las tapas más famosas del rock no puede faltar el que encarna la fila india que encabeza John y continúan Ringo, Paul y George. 
El rol de sacerdote o del mismísimo Jesús le caía como anillo al dedo al Lennon de blanco -¿Será el mismo traje que aparece en el video de The Ballad Of John And Yoko?-; de negro luto Starr, como doliente deudo de la víctima; el pobre McCartney detrás, y finalmente George, a quien le tocó el papel de sepulturero. Era lo que había.

5. Del móvil policial de "Abbey Road" al Rolls Royce de Oasis.

Allá a lo lejos, a la derecha de la pantalla, el auto de la ley estacionado fue también motivo de algunas hipótesis. ¿Estaba allí por algo relacionado con la muerte que alimentó a los otro cuatro ítems?
Error: la cuestión, mucho más terrenal y práctica, era que había que frenar el tránsito por un rato para que MacMillan hiciera las fotos, y el árbol no estaba nada mal para resguardar al vehículo del sol. Sólo que la sombra se proyectaba hacia el otro lado.
Aún así, la patente del móvil policial SYD-724F fue duplicada por los Oasis para ponérsela al Rolls Royce que emerge de las profundidades de la pileta en la tapa de su álbum Be Here Now. Un detalle.  
Días atrás, el 22 de julio de este año, Paul McCartney revivió aquel famoso cruce, pero en soledad, y ya sin espacio para extrañas teorías. A los 76, el beatle está más vivo que nunca y va de escenario en escenario recogiendo lo que sembró, tal cual sentencia en el cierre de Abbey Road: "And the end, the love you take is equal to the love you make". O mejor: "Al final, el amor que tomás es igual al amor que hacés".              

miércoles, enero 31, 2018

31 de enero de 1969: Los beatles grabaron como el tema "Let it be".


30 de enero de 1969: en la terraza de los estudios Apple Corp en Londres, Los Beatles se presentaba por última vez en vivo.
"A la hora del almuerzo del 30 de enero, The Beatles tocaron el que era el primer "concierto" desde la gira americana hecha 1966 y el que sería a la postre el último de su carrera. The Beatles tocaron varias de las canciones que habían ensayado durante las semanas previas al concierto.
La banda tocó hasta que las quejas de los vecinos de la zona llevaron a la policía a poner fin al concierto. Varias de las canciones terminaron por incluirse en el disco Let It Be. Al día siguiente, 31 de enero, The Beatles grabaron algunas otras canciones que podían interpretarse en directo (como los temas "Let It Be" o "For You Blue"), con lo que se puso fin a las sesiones para aquel disco" (Wikipedia).
Es nombrado popularmente como concierto en la terraza, concierto en el tejado y concierto en Apple Corps.

miércoles, junio 21, 2017

¿Lennon plagió a su padre? La historia detrás de "Imagine" La clásica canción tiene una historia detrás casi desconocida.

Hasta la semana pasada todo el mundo pensaba que Imagine era un tema original de John Lennon. Sin embargo, la Asociación Nacional de Editores de Música de Estados Unidos reconoció a Yoko Ono como coautora basándose en las declaraciones que hizo Lennon en una entrevista de 1980, en la que dio crédito al aporte de su esposa, pero admitió que registró el tema a su nombre porque al momento de su lanzamiento (1971) "era un poco más egoísta" y "un poco más machista". Fue una actitud cuanto menos llamativa para alguien que al año siguiente anotaría en coautoría con su pareja la canción Woman Is The Nigger Of The World, que habla justamente de la discriminación y la opresión hacia las mujeres en todas las culturas.
De acuerdo con John, la letra de Imagine proviene de Grapefruit, un libro de arte conceptual que editó Yoko Ono en 1964, en donde invita al lector a imaginar diferentes objetos, como "una cabeza llena de puntas de lápices".

Ahora bien, éste no es el único secreto que esconde "Imagine". Si la letra salió de los escritos de Yoko, ¿de dónde sacó Lennon la secuencia de acordes de piano que hace que su himno pacifista sea reconocido instantáneamente apenas empieza a sonar? Para encontrar la respuesta, hay que remontarse hasta su infancia.
La relación de John con sus padres siempre fue tortuosa y lo marcó toda su vida. Su padre Alfred –o "Freddie", como le decían sus amigos–, vivió muchos años fuera de Inglaterra debido a su trabajo para la Marina Mercante, así que su madre Julia lo crió sola hasta que contrajo matrimonio con otro hombre, momento en el que dejó al pequeño John al cuidado de su tía Mimi.
Freddie Lennon.
Alfred regresó a Liverpool cuando John tenía 5 años con la intención de llevárselo a Nueva Zelanda, pero el pequeño optó por quedarse con su mamá. Ese fue el único contacto que tuvo con él hasta 1964 cuando, en plena Beatlemania y durante la grabación de la película A Hard Day's Night, Freddie apareció sin previo aviso en las oficinas del manager de The Beatles, Brian Epstein, y pidió hablar con su hijo. John, que ya era una megaestrella, no quiso saber nada con su padre, quien en ese entonces lavaba copas en un pub.
El 31 de diciembre de 1965, impulsado por Tony Cartwright, primer manager de Tom Jones, con quien había trabado amistad en el pub donde trabajaba, Alfred Lennon editó un simple. That's My Life (My Love And My Home), un título que sospechosamente hace referencia al tema de The Beatles In My Life, fue coescrito por Cartwright y relata las experiencias que Freddie Lennon vivió en alta mar. Fue grabado por una orquesta de treinta músicos, entre ellos el baterista Mitch Mitchell y el bajista Noel Redding, que al año siguiente serían parte de The Jimi Hendrix Experience.

El simple que publicó Freddie Lennon en 1965.
John Lennon se enojó muchísimo con su padre por este lanzamiento. El mismo hombre que lo había abandonado de niño, ahora intentaba sacar ventaja de su éxito. Lo cierto es que el simple –y su lado B The Next Time You Feel Important-, empezó a moverse modestamente en los charts de Gran Bretaña y Estados Unidos (en donde llegó a vender 180 mil copias) hasta que de pronto desapareció y dejó de sonar en la radio. Cartwright, tal como lo escribió en el diario Daily Mail, sospecha que fue Brian Epstein quien, a pedido de Lennon, logró detener la difusión de la canción y así terminar con la carrera musical de Freddie de un plumazo. De hecho, Lennon padre se sintió tan dolido que nunca más volvió a grabar.
Pero, ¿qué tiene que ver toda esta historia con el clásico de Lennon? Si escuchan That's My Life (My Love And My Home), notarán que empieza con el sonido del mar y luego entra una guitarra acústica y un piano que suenan exactamente igual a la introducción de Imagine, seis años antes de que viera la luz. Si no lo creen, pueden comprobarlo ustedes mismos:
La primera esposa de Lennon, Cynthia Powell, cuenta en su biografía que a John la canción de su padre le parecía horrible, y el especialista en The Beatles Kristofer Engleheardt, autor del libro Beatles Undercover, agrega que Lennon solía entretener a sus amigos tocándoles la canción de Freddie, como una forma de burlarse de él.
Si John Lennon plagió consciente o inconscientemente a su padre para escribir una de sus canciones más importantes es todavía un misterio, pero el parecido es tan evidente que da escalofríos. Después de todo, si Yoko fue su musa para la letra, ¿qué le impedía tomar la composición de su padre como inspiración?
Fuente: Infobae. Publicado en Diario "Uno" de Mendoza, 20-6-2017.


 IMAGINE DE JOHN LENNON.

domingo, junio 04, 2017

“Sargent Pepper...”: la banda de sonido del Verano del Amor.

¿Competían realmente los Beatles y los Rolling Stones? ¿O se trataba más bien de una disputa entre Brian Epstein y Andrew Loog-Oldham, sus respectivos managers, por el dominio del negocio de la música?
¿Eran acaso la cara y contracara del show business, antes que dos bandas compitiendo por cuestiones musicales?
Aguijoneados por Loog-Oldham, convencido de que sus muchachos no tenían el talento de sus colegas de Liverpool, los Stones profundizaron la beta rebelde y contestataria en contraposición a la imagen beatle más afable y edulcorada.
Pero ni los Stones eran tan rebeldes ni los Beatles tan afables. En cambio, ambos entendían perfectamente cómo funcionaba el mundo de la música.
Para 1967, Beatles y Stones pasaban por momentos muy diferentes. Mientras Lennon, McCartney, Ringo y Harrison convertían el estudio de grabación en su mejor instrumento y explotaban su intenso momento creativo, Keith Richards y Mick Jagger desfilaban por los tribunales de Londres tras ser arrestados por consumo de drogas.
Más radicalizados que los Beatles, al menos en la consideración de la prensa alternativa y de las agrupaciones políticas de la Nueva Izquierda, los Stones, pero sobre todo su manager, le sacaban todo el jugo posible a la situación.
Pero la radicalización política de los Stones era tan relativa como la idea de que a los Beatles les faltaba compromiso político en un mundo atravesado por Vietnam y las luchas raciales. En realidad, los Beatles tenían algo más interesante para ofrecerle a esa generación en estado ebullición que se preparaba para el Verano del Amor.
Los Beatles no estaban interesados en politizar su arte. En cambio, expandieron las capacidades perceptivas, se abrieron a nuevos mundos sensoriales y convirtieron su música en la banda de sonido de esa generación inconforme, contestataria y (re)activa. Entonces aparece “Sargent Pepper’s Lonely Heart Club Band”, el disco que desconcertó y cautivó con la misma energía.
Beatles vs. Beach Boys
Los Beatles compartían el mundo con los Stones. En cambio, competían con los Beach Boys, la banda playera de los Wilson. “Revolver”, editado un año antes, y “Rubber Soul”, de 1965, anticiparon lo que los beatles harían con “Sargent Pepper...”, pero ciertamente este disco no habría existido sin “Pet Sounds”, la obra maestra de los californianos editada en mayo de 1966. Claro que “Pet Sounds” no habría sido lo que fue si Brian Wilson, principal compositor de los Beach Boys, no hubiera quedado impactado por “Rubber Soul” de los Beatles.
“Pet Sounds” impactó profundamente en Paul McCartney, quien se lo hizo escuchar inmediatamente a John Lennon. “Pet Sounds” influyó en “Revolver”, editado tres meses después de aquel, y fue decisivo para la creación conceptual y compositiva de “Sargent Pepper’s...” un año después. “Sin Pet Sounds, Sgt. Pepper no hubiera pasado. Pepper fue un intento de igualar Pet Sounds”, había reconocido George Martin, el legendario productor de los Beatles.
Pero ese disco fue demasiado para Brian Wilson y su obsesiva competencia con los Beatles. Iba en auto su cuando escuchó por la radio el single “Strawberry Fields Forever”, que finalmente no sería incluido en el disco. Su intento por superar eso fue “Smile”, el disco que lo enloqueció, literalmente, y que recién pudo terminar cuarenta años más tarde, en 2004.
Revolución sonora
Al momento de comenzar las grabaciones de “Sargent Pepper...”, los Beatles ya era una banda de estudio . Retirados de los directos desde 1966, el grupo expandió los experimentos compositivos y de grabación, algo que ya habían comenzado a hacer en “Revolver”, poco antes de su última presentación. Sin el compromiso de embarcarse en giras, los Beatles tenían ahora todo el tiempo para jugar con la música en el estudio.
El collage sonoro hecho de retazos de cintas de la canción “Being for the Benefit of Mr. Kite!”, los cambios de velocidades de “She’s Leaving Home” y “When I’m 64” para modificar el tono de voz de McCartney y el acorde piano tocado a ocho manos para el final de “A Day in the Life”, fueron sólo algunos de los experimentos. Los Beatles se interesaron más que nunca en el proceso de mezcla del disco. Con el sistema estereofónico convertido en una tecnología en desarrollo, la banda dedicó semanas a supervisar la bajada final en mono de “SargentPepper’s...”
Conceptualmente originado en una ide a de Paul McCartney, el Sargento Pepper y sus músicos oficiaron de alter ego de los verdaderos beatles quienes, hartos de la exposición que les imponía la fama y el hartazgo de presentarse en vivo, se refugiaron en esta banda ficticia mientras ellos experimentaban con la músico y con el LSD.
Así, aquella idea que en un comienzo sólo iba a ser una canción se extendió a todo el disco, mientras el Sargento Pimienta daba la cara por ellos. Esto lo convirtió en uno de los primeros álbumes conceptual del rock. Sin embargo, su lírica no es homogénea. Tampoco lo es su composición instrumental. Más bien todo lo contrario. Ahora bien, la idea esbozada por McCartney de que el Sargento Pepper realmente existiera y fuera él quien comandara el disco le dio ese necesario hilo conceptual.
Sin bien “Freak Out!”, de Frank Zappa, lanzado un año antes, es considerado el primer álbum conceptual, “Sargent Pepper’s...” popularizó esa modalidad de una vez para siempre.
La inspiración les llegó a los músicos de todas partes: “Lucy in the sky with diamonds” está inspirada en un dibujito de Julian Lennon, hijo de John; “She’s leaving home” refiere a una joven que se va de su casa y está planteada en términos de dramaturgia, con Paul interpretando el alma que huye de las convenciones y John a la que pone un freno, que reprime, que es la de los padres; “Within you without you”, es el aporte habitual de George Harrison con raíces en el existencialismo hinduista; “With a little help from my friends” es un chiste interno amplificado por el carisma interpretativo de Ringo.
El grupo utilizó numerosos instrumentos poco escuchados hasta entonces en la música pop, desde un órgano hasta una trompeta piccolo pasando por un armonio. Inspirado en un viaje a India que había realizado recientemente, George Harrison ensayó notas con el sitar, para mezclar ragas indios con pop occidental en el tema “Within You Without You”.
Y por último, “A day in the life”, la obra maestra que cierra una obra maestra. Inspirada en una triste noticia leída por Lennon en el “Daily Mail”, donde se enteraba de la muerte accidental de un amigo, la canción describe un día en la vida moderna de entonces. Dividida en dos partes, una cantada por Lennon y la otra, por McCartney, esta canción que brilla por el genio de George Martin y una orquesta de cuarenta músicos, cierra con un largo acorde de piano que lentamente se apaga en un interminable fade out.
“Sargent Pepper’s...” marcó la madurez definitiva de la banda, le bajó la persiana a los ‘60 y anticipó no sólo el futuro inmediato de los Beatles, sino también buena parte del rock que se haría en la década siguiente: instrumental, progresiva y sinfónica.
Pero un hecho trágico marcaría el destino de la banda: el 27 de agosto, poco más de dos meses después de publicado el disco, Brian Epstein, su descubridor y manager decisivo, fue encontrado muerto en su departamento por sobredosis accidental de barbitúricos. El Verano del Amor ya no sería lo mismo. Y los Beatles, tampoco: al año siguiente comenzarían a desintegrase.
Ficha técnica
de la banda del sargento
Editado el 1 de junio de 1967 en el Reino Unido y un día más tarde en Estados Unidos, se grabó en los EMI Studios y Regent Sound Studios, de Londres, entre el 24 de noviembre de 1966 y el 21 de abril de 1967.
Las canciones:
Lado A: “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”,
Lado B: «Within You Without You» (Harrison) “When I’m Sixty-Four”

Para “A day in the life” participó una orquesta de 40 músicos con arreglos de George Martin, John Lennon y Paul McCartney, con la dirección orquestal de Martin y McCartney.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 4 de junio de 2017.