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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, agosto 19, 2026

La historia del tango Caminito.

 

CAMINITO. Está considerado el tercer tango más famoso en todo el mundo, luego de La cumparsita y El choclo.

La historia del tango Caminito.

"Las estrofas de Gabino Coria Peñaloza surgieron de un “Caminito” de Olta (Límite entre La Rioja y San Luis), sin embargo en la música existe otra musa para el recordado Juan de Dios Filiberto, según sus palabras... « en 1904, pasaba yo por esta curva (...); iba a mi trabajo... Mi oficio era de mecánico...” después de muchos años, siendo músico, en 1923, pasé un anochecer, añorando aquellos tiempos; recordé a una chica que se asomaba a una ventana y me salieron unos compases de la canción “El Caminito”, que recién en 1926 terminé”. La melodía y los versos, nacen a kilómetros de distancia y se funden para consagrar una vez más, en todo el mundo, un tango argentino" (A solas con el tango – Carlitos Basabe).

En un reunión programada en una confitería de la calle Florida al 300, oportunidad en que Filiberto le dijo a Coria Peñaloza que tenía un tango inspirado en sus caminatas por un sendero de la Boca mientras se dirigía a la Vuelta de Rocha y luego de tararear varios compases le pidió a su amigo que compusiera los versos. Gabino le contestó que tenía unos versos inspirados en un amor juvenil en Olta y se los recita.

Filiberto consideró que era necesaria una modificación pero el poeta no lo consintió, entonces el músico realizó una adaptación a la música y esa tarde de 1926, en la calle Florida al 300 nació "Caminito".

 

CAMINITO.

Caminito que el tiempo ha borrado,

que juntos un día nos viste pasar,

he venido por última vez,

he venido a contarte mi mal.

 

Caminito que entonces estabas

bordado de trébol y juncos en flor,

una sombra ya pronto serás,

una sombra lo mismo que yo.

 

Desde que se fue

triste vivo yo,

caminito amigo,

yo también me voy.

 

Desde que se fue

nunca más volvió.

Seguiré sus pasos...

Caminito, adiós.

 

Caminito que todas las tardes

feliz recorría cantando mi amor,

no le digas, si vuelve a pasar,

que mi llanto tu suelo regó.

 

Caminito cubierto de cardos,

la mano del tiempo tu huella borró...

Yo a tu lado quisiera caer

y que el tiempo nos mate a los dos.

 

Letra: Gabino Coria Peñaloza.

El poeta mendocino Gabino Coria Peñaloza, hace referencia a un sendero de la localidad de Olta, provincia de La Rioja.

Música : Juan de Dios Filiberto.

El músico boquense Juan de Dios Filiberto se inspiró en este sendero para escribir la música del tango "Caminito".






domingo, febrero 15, 2026

100 AÑOS DEL TANGO CAMINITO.


 Noticia del Museo Benito Quinquela Martín.
A cien años de la primera vez que el tango se escuchó en el corso oficial del Carnaval de 1926, el Museo lo recuerda. Por esto el domingo 15 de febrero a las 15 hs. se realizará la intervención y acción participativa “Caminito cantado” en la recova del Museo, con la participación de Eva Bozzolasco y Lorena Chasco.
Museo Benito Quinquela Martín.

Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal.

Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás,
una sombra lo mismo que yo.

Desde que se fue
triste vivo yo,
caminito amigo,
yo también me voy.

Desde que se fue
nunca más volvió.
Seguiré sus pasos...
Caminito, adiós.

Caminito que todas las tardes
feliz recorría cantando mi amor,
no le digas, si vuelve a pasar,
que mi llanto tu suelo regó.

Caminito cubierto de cardos,
la mano del tiempo tu huella borró...
Yo a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos.

::: ::: :::
Está considerado el tercer tango más famoso en todo el mundo, luego de La cumparsita y El choclo.
La letra del tango fue escrita en 1903.

El músico boquense Juan de Dios Filiberto se inspiró en este sendero para escribir la música del tango "Caminito"[]​, pero su letra, escrita por el poeta mendocino Gabino Coria Peñaloza, hace referencia a un sendero de la localidad de Olta, provincia de La Rioja, en el que Peñaloza tenía una novia:

En un reunión programada en una confitería de la calle Florida al 300, oportunidad en que Filiberto le dijo a Coria Peñaloza que tenía un tango inspirado en sus caminatas por un sendero de la Boca mientras se dirigía a la Vuelta de Rocha y luego de tararear varios compases le pidió a su amigo que compusiera los versos. Gabino le contestó que tenía unos versos inspirados en un amor juvenil en Olta y se los recita.
Filiberto consideró que era necesaria una modificación pero el poeta no lo consintió, entonces el músico realizó una adaptación a la música y esa tarde de 1926, en la calle Florida al 300 nació "Caminito".

Por lo tanto, la letra del tango no se refiere a ese camino, pero sí su música, que efectivamente Filiberto escribió inspirándose en el caminito de La Boca.

Caminito que el tiempo ha borrado,

que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal (...)

Tango Caminito
Coria Peñaloza y Juan de Dios Filiberto

Un par de placas a la entrada de Caminito dicen, incorrectamente, que el tango se estrenó en 1923, cuando en realidad fue en 1926.

Wikipedia.







martes, noviembre 16, 2021

Juan de Dios Filiberto por José NAROSKY.

 

"La riqueza material es la menor de las riquezas".

Hace ya más de un siglo, en 1885, un 11 de noviembre, nacía en una modestísima casita del barrio de la Boca un niño al que llamaron Oscar, Juan de Dios Filiberti.

En 1917, teniendo ya 32 años -siendo músico de alma desde siempre- encontró la consagración definitiva, creando "Quejas de Bandoneón", un tango que perdura todavía aún hoy.

Ya suprimido el Oscar de su nombre, y cambiando la última I de su apellido Filiberti por la O, Juan de Dios Filiberto siguió creando. El ese mismo año 1917, dio a luz "El Pañuelito".

Diez años después, creó la música de "Caminito" y posteriormente la de "Clavel del Aire", "Malevaje", "Cuando Llora la Milonga", y tantos otros, hoy muy famosos...

Hay personalidades cuyo aspecto físico, sus rasgos fisonómicos o tono de voz no coinciden con su personalidad. La de Filiberto era una de esas.
No se notaba en él toda la ternura que poseía en el alma y que sus canciones expresaban plenamente. Quizá, la extrema pobreza de su hogar infantil, marcó sus rasgos y también su carácter.

Fue lustrador de zapatos, vendedor ambulante, estibador. Pero el músico pobre, siempre será mas rico que el millonario sordo.
Niño todavía, alguien le regaló una armónica. Y él comenzó a extraer de ese instrumento -para su propia sorpresa inclusive- sonidos de música conocida.

Pero iba creando melodías que nacían de su fina sensibilidad.

Entonces decidió aprender música. La necesitaba como un oxigeno adicional. Porque Filiberto sabía que respirar, no era vivir.

Y primero con un compañero de trabajo y luego en conservatorio siguió penetrando en el mágico mundo de las notas musicales.
A los 20 años dejó los rudos trabajos que le desagradan totalmente. Ya sabía música y además, tocaba aceptablemente el violín. Entonces comenzó a enseñarlo y a integrar conjuntos musicales en su barrio de La Boca.

También leía mucho. Quería cultivarse, quería saber. El sólo había cursado la escuela primaria. Su inteligencia natural le permitía intuir, que era mucho lo que ignora.

Alcanza a comprender que el saber era como el luchar contra la corriente. Si no se avanza, se retrocede. Ya vinculado al mundo artístico, formó su propia orquesta.

Colaboró musicalmente con el dramaturgo Alberto Vacarezza en un sainete.

Actuó en varias radios, Splendid y Belgrano, entre otras, y grabó varios discos. Pasados los 70 años, todavía dirigía la Orquesta Argentina de Cámara.
Y quiero finalizar con una breve referencia a un poeta puntano amigo de Filiberto, que creó las letras de dos de las canciones más famosas del compositor, "Caminito" y "El pañuelito". Me refiero a Gabino Coria Peñaloza, que era 5 años menor que nuestro protagonista.
"Caminito", es uno de los 4 ó 5 tangos que se ejecutan en más países del mundo.

En 1926 -Filiberto era de 1885, así que tenía 41 años- la Sociedad Rural Argentina, organizó un concurso de tangos. "Caminito", logró el primer premio.

El público asistente resistió el fallo. Se oyeron silbidos y abucheos. Arguían que se había premiado a un tango carente de musicalidad y cuya letra era de muy pobre calidad. Agregaría que la primera valla.suele ser la más alta.

Pero el tiempo, que es un jurado infalible ya le otorgó la inmortalidad a esta bella composición musical.

Juan de Dios Filiberto moría un 11 de noviembre de 1964, a los 79 años. Habían transcurrido 38 años de ese premio logrado por "Caminito".
Horas antes de morir Filiberto -todavía con cierta lucidez- recordando las protestas del público por el premio, decía a los amigos que acongojados rodeaban su lecho: -¡Y pensar que a "Caminito" lo silbaron en su estreno! expresaba con un susurro.

Y quiero aquí recordar solo una estrofa -conocidísima por otra parte- para destacar todo el lirismo y belleza contenida en la misma: "Caminito que entonces estabas bordado de trébol y juncos en flor una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo".
Y la trayectoria triunfal de ese tango, y el reconocimiento que de su calidad musical y poética hicieron todos los públicos del mundo, trae a mi mente este aforismo: "El tiempo, además de un gran médico es un gran juez".

PUBLICADO EN DIARIO "LA PRENSA".

https://www.laprensa.com.ar/509047-Juan-de-Dios-Filiberto.note.aspx

martes, marzo 09, 2021

De pasaje ferroviario y basural a museo: la historia de Caminito.


 La iniciativa de Quinquela Martín y otros vecinos de La Boca convirtió al barrio en un imán turístico.

Por Daniel Balmaceda.

Una tarde de 1928, el poeta Raúl González Tuñón paseaba por París, cuando alcanzó a oír a la distancia un improvisado coro que cantaba con alegría. Al dar vuelta en la esquina, se encontró con tres músicos callejeros y una cantante. Con acordeón, banjo y violín, interpretaban el tango Caminito. La mujer pronunciaba la letra en muy buen español, mientras que el público hacía su mejor esfuerzo para reproducir el estribillo: “Desde que se fue, nunca más volvió, seguiré sus pasos. Caminito, adiós”.

El tango, que se había estrenado sin pena ni gloria en Buenos Aires en 1926, no le había causado ninguna sensación especial al poeta hasta esa tarde. González Tuñón fue uno más de los tantos que necesitaron un tiempo para encontrarle el gusto a una canción que se convertiría en obra principal del repertorio tanguero y que encierra dos historias de amor, de esas que carecen de final feliz.


El mendocino Gabino Coria Peñaloza tenía 22 años en 1903 y se encontraba en Chilecito, La Rioja, cuando padeció el abrupto final de un romance con una profesora de música llamada María. La familia de la joven desaprobó la relación y la alejó del pueblo. Coria Peñaloza, desgarrado por la pérdida, escribió unas estrofas que tituló: “Caminito, un poema de amor”, donde evocaba aquel sendero riojano, en la localidad de Olta, “bordeado de trébol y juncos en flor”, que le traía los más gratos y pasionales recuerdos. Como tantas veces, el tiempo cicatrizó las heridas y el poema quedó traspapelado en alguna caja o carpeta.

La segunda historia de amor transcurrió en Buenos Aires, en el barrio de La Boca. En 1904, un joven mecánico de la compañía Mihanovich solía tomar una calle curvada por donde circulaba un tren de carga. Era el camino más corto al trabajo, pero tenía un condimento especial. Una chica que se asomaba a una ventana y las miradas se cruzaban lo poco que la timidez de ambos permitía.

¿Cómo surgió la calle de La Boca?

El principal objetivo del Ferrocarril Buenos Aires a Ensenada era el transporte de carga. Por eso, durante décadas tuvo mucha relevancia un desvío de trenes desde la Estación Casa Amarilla (Martín García y Almirante Brown) hacia la Vuelta de Rocha, cumpliendo la misma función del tren carguero que hacía el recorrido entre Puerto Madero y Retiro.

El tramo final de la formación que se internaba en el corazón de La Boca era el sendero en curva por donde caminaba el joven mecánico y vecino del barrio, Juan de Dios Filiberto.

Siguiendo la cronología de la historia, en 1920, Benito Quinquela Martín, uno de los vecinos destacados del barrio, insistió para que dos amigos de él se conocieran. El artista fue quien presentó a Coria Peñaloza y al compositor -mecánico en la juventud- Filiberto. La relación fue fructífera, ya que a partir de entonces formaron una dupla que aportó a la producción musical de su tiempo.


Respecto del tramo por donde pasaba el tren, en 1921 surgieron los primeros reclamos de los habitantes de la callecita, pidiendo que las vías fueran alejadas de sus casas. El reclamo quedó tan traspapelado como el poema de Coria Peñaloza. Pocos años después, la vía fue inutilizada y ese pasaje ferroviario se convirtió en potrero, basurero y tierra de nadie. Una vez más, los damnificados se preocuparon por el camino. Esta vez, porque les afeaba el barrio.

En uno de los tantos encuentros de Juan de Dios y Gabino, durante el año 1925, más precisamente en un bar de Florida y Corrientes, el boquense le tarareó una melodía que había creado luego de pasar por el sendero vecino a la Vuelta de Rocha, que le había traído recuerdos de aquella vecinita asomada a la ventana. Le pidió a Coria que escribiera una letra. En los días siguientes, el poeta trazó un borrador de la composición, pero lo perdió. Ante el reclamo de su compañero, quien se mostraba muy interesado por darle forma a la canción, el mendocino recordó aquel poema escrito en La Rioja veinte años atrás y logró rescatarlo entre sus papeles. Así nació el tango que conmovió a García Tuñón en París.

Cuando se nacionalizaron los ferrocarriles en 1948, se instruyó a la Secretaría de Transportes para que vendiera las tierras que no necesitara. Tengamos en cuenta que se trataba de áreas de jurisdicción nacional por haber pertenecido al patrimonio de los ferrocarriles.

Fue entonces cuando Aníbal Cárrega, vecino del mencionado pasaje, tuvo la iniciativa de convertirlo en un sitio que pudieran disfrutar todos los boquenses. Los Cárrega eran una familia tradicional de La Boca: llevaban más de cien años viviendo en el barrio donde, entre tantas historias, les tocó soportar la feroz fiebre amarilla de 1871. Aníbal convocó a Quinquela Martín y juntos se pusieron al frente de la cruzada cuyo objetivo era transformar el sendero marginal en un espacio artístico.

Uno de los primeros en sumarse fue el director y escenógrafo Cecilio Madanes, quien a fines de 1957 montó allí el Teatro Caminito. Según vemos, el pasaje ya se había apropiado el nombre del tango. Vecinos que antes contemplaban un callejón con basura, ahora disponían de un privilegiado palco en las funciones de teatro al aire libre. El 10 de enero de 1958 se llevó a cabo la función consagratoria de “Los chismes de las mujeres”, ya que concurrieron las principales autoridades nacionales (el presidente Pedro E. Aramburu, el contralmirante Isaac Rojas, ministros, embajadores), además de Quinquela y Filiberto (con sendos moños), Cárrega y los artistas de renombre entre quienes mencionamos a Duilio Marzio, Amelia Bence, Mirtha Legrand y Narciso Ibáñez Menta. En el escenario brillaron Yamandú di Paulo, Beatriz Bonnet, Jorge Luz, Nathan Pinzón y Violeta Antier.

Aquella función le dio el espaldarazo final al proyecto. Porque luego de diez años de gestión, el trámite tomó el impulso necesario: el 28 de julio de 1859 se transfirió el terreno ferroviario a la órbita de la ciudad y el domingo 18 de octubre se realizó el acto oficial.

Esa tarde en La Vuelta de Rocha no cabía un alfiler. Los Bomberos Voluntarios se formaron luciendo su uniforme de gala, azul con detalles dorados. La ceremonia comenzó poco antes de las seis, cuando la Banda Municipal dirigida por Domingo Calabró interpretó el Himno Nacional Argentino. Continuó con palabras del intendente, el arquitecto Hernán Giralt, quien ofreció un resumen histórico del nombre Caminito y del proyecto de los vecinos delante de los mismos protagonistas: Filiberto, Quinquela, Madanes y Cárrega se encontraban en el escenario mientras que Coria Peñaloza era un espectador privilegiado a un costado de la tarima.

La fiesta continuó con fuegos artificiales, abrazos y felicitaciones mutuas. El profesor Antonio Salonia aplaudió a los hacedores y conversó con el actor Pedro Quartucci. El compositor Francisco Canaro saludó emocionado a Filiberto: le contó que su carrera artística se había iniciado en 1908, en la esquina de Suárez y Necochea. La banda de Juan de Dios interpretó varios tangos, entre ellos, Clavel del Aire y, por supuesto, Caminito. Tita Merello fue una de las cantantes improvisadas de una noche que no quería terminar y que quedará grabada para siempre en la historia de La Boca.

La calle Caminito fue un tendido de vías y luego un potrero. Hoy es un símbolo de Buenos Aires y uno de los principales destinos turísticos de la ciudad.

Publicado en Diario "La Nación", 8 de marzo del 2021. Imágenes: Diario "La Nación".

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/de-pasaje-ferroviario-y-basural-a-museo-la-historia-de-caminito-nid08032021/

MOMENTO MUSICAL.




lunes, febrero 22, 2021

Gabino Coria Peñaloza por JOSÉ NAROSKY.

 


``¡Qué cruel es el tiempo! Destruye poetas y eterniza sus poesías''.

Aunque Gabino Coria Peñaloza ya no existe físicamente, su poesía no murió, está impresa para siempre, junto a los etéreos sonidos musicales que Juan de Dios Filiberto plasmó sobre la partitura en Caminito y en El Pañuelito, que son sus letras más conocidas, escritas ambas por Coria Peñaloza. Por ellas nuestro hombre perdura -y sin duda perdurará- en el devenir del tiempo.

Un día 9 de febrero de 1889, nacía Coria Peñaloza en la provincia de San Luis, aunque una versión alude a Mendoza como su provincia natal. Contaban sus maestros de los primeros grados, que el niño Gabino en cada pausa de su tarea escolar o incluso dentro de ella -a hurtadillas- escribía versos. Es que "en el niño que fuimos, siempre estará el hombre que seremos".

Era un muchacho muy profundo, para su edad. Joven aún, con solo 15 años, abandonó el hogar paterno y la tranquilidad puntana y decidió radicarse en Buenos Aires. Coria Peñaloza no tenía vanidad alguna, que es siempre superflua. Pero tenía sí el orgullo de quien se sabe poseedor de algún valor espiritual.

Escribía versos y tuvo la fuerza suficiente, para presentarse un día, sin recomendación alguna, a una revista que estaba de moda, creada por Fray Mocho, Caras y Caretas. Lo aceptaron de inmediato.

Coria Peñaloza tenía 31 años cuando decidió acercarse a un músico personalísimo, que ya mencioné: Juan de Dios Filiberto. Transcurría el año 1920. Filiberto había logrado mucho prestigio, porque hacia muy pocos meses había sido tocado por el éxito con un hermoso tango instrumental: Quejas de Bandoneón. Pero tres años antes, Filiberto había creado, sin darlo a conocer, los compases de un tango que soñó que sería inmortal.

Los sonidos, que el mismo Filiberto había creado, lo conmovieron hasta las lágrimas. Entonces le pidió a Coria Peñaloza una letra para ese tango.

Este le entregó, ¡en solo 24 horas!, -es que el talento y la inspiración suelen ir juntos- estos versos inigualables, con el título de El Pañuelito. Quien no recuerda: "El pañuelito blanco/que te ofrecí/bordado con mi pelo/fue para ti...".

El rostro áspero de Filiberto, marcado por el dolor, que es un dibujante de la fisonomía, se iluminó al oír estos versos. Seis años después, en 1926, les llegó a ambos, la consagración definitiva. Hacía ya largos meses que frecuentes caminatas de los dos por las calles de La Boca, les había inspirado un tango. Lo denominaron Caminito. Pero hay otras versiones con respecto al lugar de origen del título. La intendencia de Buenos Aires y la Sociedad Rural, organizaron para el carnaval de 1926, un concurso de canciones.

Inscribieron Caminito, al que el fallo unánime del jurado le otorgó el primer premio. Y se produjo un hecho significativo. El público, curiosamente, con casi idéntica unanimidad, silbó el fallo, lo rechazó. Es que solemos juzgar con una celeridad con la que no querriamos ser juzgados.
La creencia popular supone a "Caminito" relacionado con la cuadra curvada del barrio de La Boca.

Coria Peñaloza expresó que extrajo el título de una calle riojana donde realmente crecían "cardos y juncos en flor", que en La Boca no los había...

A los 42 años, nuestro protagonista dejó Buenos Aires para radicarse definitivamente en la riojana Chilecito. Y siguió viviendo allí, 44 años más, hasta su muerte a los 86 años. Vivió totalmente alejado de la música estridente, de la que suele oírse sólo la estridencia. Fue un poeta mesurado, armonioso, y sobre todo soñador. Porque, y este es el aforismo final: ``Para crear, necesitamos palabras. Pero para armonizarlas, necesitamos sueños''.

Publicado en Diario "La Prensa", 21 de febrero del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/499326-Gabino-Coria-Penaloza-.note.aspx

MOMENTO MUSICAL

domingo, agosto 23, 2020

23 de agosto de 1870: nace el barrio de La Boca.

23 de agosto de 1870 nace el barrio de La Boca.
Cuna de inmigrantes italianos, este barrio tiene 3.1 km2, una población de más 45.000 habitnates y pertenece a la Comuna 4, al sur de la Ciudad de Buenos Aires.
Este emblemático barrio debe su nombre a que es precisamente en esta zona en donde se encuentran las bocas del Riachuelo, en donde sus aguas desembocan en el Río de la Plata. Muchos historiadores coinciden en señalar que La Boca es el lugar en donde Pedro de Mendoza fundó la ciudad de Santa María de los Buenos Aires, en 1536. Durante varios años, la boca del Riachuelo fue el puerto natural de Buenos Aires, pero debido a problemas tales como la poca profundidad de las aguas, los bancos de arena y las considerables crecientes y bajantes, entre otros, el puerto se trasladó más hacia el norte de la Ciudad.
Donde hoy se asienta el barrio de La Boca era una zona hostil, pantanosa, desolada y con periódicas inundaciones. Pero, a fines del siglo XIX comenzó a instalarse allí una pujante y creciente comunidad italiana con preponderancia de origen genovés que, poco a poco, fueron dándole vida y personalidad al barrio. Con el tiempo se fueron incorporando otros grupos de inmigrantes, españoles, griegos, alemanes y algunos dispersos grupos de franceses y sajones.
El barrio era un lugar de marineros de paso, con lo cual, se abrieron numerosas pulperías. Los italianos que habitaban el lugar eran cada vez más, hasta que en 1882 un grupo de genoveses firmó un acta que enviaron al rey de Italia comunicándole que habían constituido la República de la Boca. Al enterarse de esta noticia, inmediatamente, el entonces presidente, Julio Argentino Roca hizo quitar la bandera genovesa izada en el lugar y puso fin al conflicto.
La Boca se caracterizó por ser un barrio de habitantes divertidos, ruidosos y melancólicos. Hablaban el dialecto xeneixe, el de los genoveses, como si estuvieran en su tierra. Eran muy trabajadores y solidarios, llegaron a formar numerosas instituciones de apoyo comunitario, editaron diarios y fundaron clubes deportivos y culturales. Dada su gran sensibilidad para el arte, en el barrio han nacido cantores, músicos, poetas y artistas plásticos, muchos de los cuales han ocupado lugares significantes en el sentir popular.
Dentro de sus límites funciona una ejemplar dotación de bomberos voluntarios, muy conocidos y valorados por su gran labor, profesionalismo y trabajo en la comunidad. La mayoría de las casas eran y son de madera y chapa, esto hace que los incendios sean frecuentes y amenazantes. En tal contexto, la tarea de los bomberos fue y es fundamental.
La Boca presenta una particular arquitectura, casas de madera y chapa, ambas con balcones de hierro que aún se conservan por las calles del barrio. Sus fachadas de chapa acanalada se combinan con las carpinterías de madera enriquecida por variadas molduras. Los colores de las casas representan una innumerable variedad que deviene de los sobrantes de pintura que los marineros traían a sus casas, como la pintura era costosa, y la cantidad escasa para pintar toda la vivienda de un mismo color, se aprovechaba hasta la última gota, por lo tanto, se pintaba primero los marcos hasta agotarla, para pasar luego a las paredes y pintar hasta donde alcanzara. Además, las líneas horizontales eran y son una característica de La Boca, largos tablones superpuestos en las casas de madera y la acanaladura de las chapas.
Su más destacado paseo, "Caminito", es un espacio de tango y fútbol, un encuentro con la cultura, donde turistas y artesanos hacen de este lugar uno de los más famosos de la Argentina.
La Boca, cuna del fútbol.
Boca Juniors fue fundado el lunes 3 de abril de 1905, cuando un puñado de jóvenes inmigrantes italianos habitantes del barrio, Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Pedro Sana y los hermanos Juan y Teodoro Farenga, se reunieron en la Plaza Solís para darle nacimiento a la legendaria institución. Los colores azul y amarillo, tomados de la bandera de un buque sueco, amarrado por esos días en las aguas del Riachuelo.
Por su parte, River Plate, se fundó el 25 de mayo de 1901 también en el barrio de La Boca, por la fusión de dos clubes preexistentes denominados "Santa Rosa" y "La Rosales". Después de discutir varias propuestas, decidieron llamarlo "River Plate", aparentemente, porque uno de los socios, había visto a unos marineros dejar de lado unos cajones, con la inscripción "The River Plate". Por aquellos años, River tenía su cancha junto al Riachuelo en la manzana formada por las calles Pinzón, Gaboto, Aristóbulo del Valle y Pedro de Mendoza. Más adelante, se mudó a Palermo, donde tenía su propio estadio, pero con el correr de los años el club creció en popularidad y tuvo que trasladarse, en 1938, al barrio de Belgrano, al norte de la Ciudad, donde se ubican sus instalaciones. En la actualidad, su ubicación se relaciona con el barrio de Núñez.
Publicado en
Argentina Italia, corazón y alma.
Imágenes del mismo sitio de facebook.

martes, agosto 11, 2020

De carbonero a pintor. Un artista bien 'boquense': Manuel Chinchella

De carbonero a pintor. Un artista bien 'boquense'.
Manuel Chinchella, nació en Nervi, Génova; y como muchos italianos viajó a la Argentina a fines del siglo XIX para mejorar su situación de vida. En principio se radicó en la ciudad de Olavarría.
Era una persona de un gran físico, con lo cual de lo apodó “El gaucho de Olavarría”. Luego de un tiempo, se trasladó a la ciudad de Buenos Aires, afincándose en el barrio de La Boca y trabajando en el puerto descargando bolsas de carbón.
Luego de un tiempo conoció a Justina Molina, una muchacha entrerriana descendiente de familias aborígenes. Después de un tiempo trabajando como asistente en una casa de familia, Manuel y Justina abrieron una carbonería en la calle Irala al 1500.
El 1 de marzo de 1890 (fecha aproximada), nació en Buenos Aires, Benito Juan Martín, a los pocos días fue abandonado en la Casa de Niños Espósito. Vivió sus primeros seis años de vida en un asilo de las Hermanas de la Caridad en San Isidro.
El 18 de noviembre de 1896 Benito fue adopatdo por Manuel y Justina, con lo cual adoptó el apellido de su padre adoptivo “Chinchella”, que con el tiempo se castellanizó en “Quinquela”.
En 1904, la familia se mudó a la calle Magallanes al 900, una zona muy popular, de mucha militancia social y política. Benito, siendo menor de edad, militaba en el partido socialista repartiendo volantes y militando para Alfredo Palacios.
Para ganarse la vida, comenzó a trabajar con su padre. A pesar de tener un físico magro, lo apodaron “mosquito”, porque no obstante el físico, era muy veloz en sus movimientos.
Inspirado en los colores que veía en el puerto de La Boca del Riachuelo, empezó a hacer sus primeros dibujos. Sus primeros trabajos fueron con carbón en lienzo, aunque eran bastante grotescos. A los 14 años ingresó en el Centro Cultural Sociedad Unión de la Boca, donde junto a estudiantes y obreros desarrollaban diferentes actividades.
Tres años más tarde, entró en el Conservatorio Pezzini-Stiatesi, que era parte de la Sociedad Unión de la Boca. Allí conoció a Juan de Dios Filiberto y demás colegas que marcaron su vida. Su maestro fue Alfredo Lazzari, quien le dio sus primeros conocimientos técnicos. Allí estudió hasta 1920.
Después de trabajo, para contrarestar la falta de educación formal, se encerraba en alguna biblioteca. De toda la literatura que leyó la que más le impactó fue “El arte” del escultor francés Auguste Rodin; ésta fue la que le despertó su vocación.
De las enseñanzas de Rodin, Benito expresaría: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo”. De hecho nunca se apartó de su aldea: el barrio de La Boca, sus vecinos y el puerto.
Durante un período, se trasladó a la ciudad de Villa Dolores, en Córoda, debido a una fuerte tuberculosis. Los aires serranos le haría bien a la salud.

De regreso a La Boca, logró establecer un pequeño taller de arte sobre la carbonería. Su lugar de convirtió en punto de encuentro con amigos, donde se conversaba y discutía hasta la madrugada, cosa que le causaría discusiones con su familia.
A rais de este alejamiento, su vida sufriría un cambio radical. Alimentándose a mate y galletas marineras y deambulando como un bagabundo, conoció ladrones, malandras y punguistas, de los cuales aprendió los códigos de la calle.
Luego de tanto deambular y a raiz de los ruegos de su madre, volvió a su hogar y consiguió trabajo en la Oficina de Muestras y Encomiendas de la Aduana en la Dársena Sur. Su nuevo empleo consistía en limpiar ventanas y cebar mate lo que le dejaba tiempo libre para pintar. Pero no duró demasiado.
A los pocos meses, en el año 1910, se presentó en una exposición, una muestra de todos los alumnos del taller de Alfredo Lazzari en la Sociedad Ligur de Socorro Mutuo de La Boca con motivo del veinticinco aniversario de esta sociedad, aunque sus trazos todavías eran bastante torpes.
Para mejorar su técnica estudió con el maestro Pompeyo Boggio, quien le enseñó técnicas de dibujo natural. Junto con Quinquela estudiaron Adolfo Bellocq, Guillermo Facio Hebequer, José Arato y Abraham Vigo, quienes ante el rechazo de participación en el Salón Nacional, crearon el Primer Salón de los Recusados en la Av. Corrientes 655 de la ciudad de Buenos Aires.
Después de muchos intentos de envíos al Salón Nacional de las Artes, el jurado aceptó una de ellas. Luego de esta exitosa exposición, tuvo la oportunidad de realizar una muestra individual. Ésta se llevó a cabo en el Jockey Club, en la exposición se entremezclaron con el público banqueros, terratenientes, industriales y otros miembros de la alta sociedad con carboneros, navegantes y vagos del puerto amigos de Quinquela. Los cuadros se presentaron en marcos de alta calidad, costeados por Taladrid acompañados por una orquesta con piano y violín que interpretaba obras de Schubert, Schumann, Beethoven y Filiberto. A pesar del lujo, Quinquela nunca se olvidó de sus amistades y de su barrio.
Luego de estos acontecimientos comenzó un trámite a través de la justicia para castellanizar su apellido y modificar sus nombres. El trámite tardó en hacerse, cuando consiguió la audiencia con el juez aprovechó y de "Benito Juan Martín Chinchella" pasó a ser "Benito Quinquela Martín".
Realizó exitosas giras en el extranjero, Río de Janeiro, Barcelona, Madrid, París, Nueva York, Roma, Milán, Nápoles, Londres; además una extensa y triunfante gira por Argentina.
Benito realizó innumerables donaciones y mantuvo siempre su espíritu de barrio y nunca olvidó sus raíces. En 1950 un grupo de vecinos, entre los que se encontraba el pintor boquense Benito Quinquela Martín, decidieron recuperar una vía de tren abandonada. En 1959, a iniciativa de Quinquela Martín, el gobierno municipal construyó allí una calle museo, con el nombre que le había puesto el tango, "Caminito".
Participó en el cine nacional personalizándose él mismo en la película “He nacido en la ribera”, junto a Susana Giménez, Santiago Bal. Ricardo Darín entre otros. El film dirigido por Catrano Catrani y el guion de Víctor Tasca fue estrenado el 19 de agosto de 1972.
Ya de grande, sufrió una hemiplejia y tuvo que luchar un largo tiempo para recuperar su motricidad. Soltero y sin herederos, decidió casarse a sus 84 años con su secretaria Alejandrina Marta Cerruti, quien sería su única heredera, fue el 15 de marzo de 1974.

Falleció el 28 de enero de 1977 en el Instituto del Diagnóstico de Buenos Aires por una complicación cardiovascu
lar. Sobre la madera que conformaba el ataúd estaba pintado una escena del puerto de La Boca.
Publicado en
Argentina Italia, corazón y alma.

miércoles, junio 24, 2020

24 de junio de 1935: fallece en Medellín, Colombia Alfredo Le Pera.


ALFREDO LE PERA.
Alfredo Le Pera Sorrentino  nació en São Paulo, Brasil, la fecha es cuestión de investigaciones puede ser el 4 ó el  7 de junio de 1900. Respecto a su nombre real y fecha de nacimiento, existe también la versión de su hermano, el Dr. José Le Pera, quien afirmó que se llamaba Alfredo Alfonso de Paula Le Pera y que había nacido el 6 de junio. Con todo, dicha información no concuerda con el acta de nacimiento, en la que consta "Alfredo" como único nombre, nacido el 7 de junio a las 22:30. Fue el primer hijo de María Sorrentino Moreno y Alfonso Francisco de Paula Le Pera, oriundos del sur de Italia.
Alfredo Le Pera nació en Cidade Jardim, São Paulo, Brasil, pero sus padres (de origen posiblemente calabrés) se trasladaron a Buenos Aires un par de meses después. Vivió en el barrio de San Cristóbal y cursó el bachillerato en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia.
Alfredo Le Pera pasó por las redacciones de los diarios "La Acción", "Noticias Gráficas" y "El Telégrafo" donde llegó a ser jefe y tuvo a cargo a Manuel Sofovich quien fuera el padre de los reconocidos productores de cine y televisión Gerardo y Hugo.
Cuando Carlos Gardel hubo de viajar a Francia contratado por la filmográfica Paramount sita en Joinville, se vio necesitado de reunir un núcleo de colaboradores, con la desventaja de que ya no se encontraban en París el experimentado Manuel Romero ni los artistas argentinos agrupados en la compañía de revistas del bonaerense Teatro Sarmiento. Gardel acudió a su amigo Edmundo Guibourg, quien le sugirió el nombre del letrista Alfredo Le Pera.
Cuando Le Pera y Gardel acuerdan trabajar juntos suman a Mario Battistella, un letrista y dramaturgo italiano radicado en la Argentina.
Para Carlos Gardel escribió un buen número de letras de tango, entre las cuales puede mencionarse "Mi Buenos Aires querido", "Por una cabeza", “Amores de estudiantes”,  "El día que me quieras", Cuesta abajo, "Soledad", "Volver", “Rubias de New York”, “Caminito soleado”,  y "Sus ojos se cerraron", “Sol tropical”, “Arrabal amargo”, entre otros.  Asimismo, sería el guionista de las películas de Gardel, tanto en Francia como en Estados Unidos. Estas letras fueron escritas para contar y ser parte de las películas que Gardel filmó para la Paramount de los Estados Unidos. Le Pera inaugura el letrista profesional para capturar el mercado hispanoamericano con un idioma castellano neutro.
Antes de salir de Nueva York, en marzo de 1935, Gardel y Le Pera grabaron en la casa Víctor un disco de propaganda anunciando la gira por los países de Nuestra América, cuyo objetivo principal consistía en reforzar con la presencia de Gardel como estrella internacional, la venta de las películas. En ese orden de ideas, y con desbordes de públicos en todos los países visitados, Le Pera viajó junto a Gardel en la gira final: Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curazao y Colombia fueron los sitios que los vieron, quedando pendientes los recorridos por Panamá, Cuba y México, debido al accidente de  fatal en Medellín donde perdieran la vida.
El 24 de junio de 1935 se hallaba en Medellín, Colombia, integrando la comitiva de Carlos Gardel, junto al guitarrista uruguayo José María Aguilar (el Indio Aguilar. Todos ellos fallecieron al chocar dos aeroplanos a punto de despegar, sobre la pista del aeropuerto Las Playas.
Hoy en día cuando alguien intenta agrandarse (fanfarronear) de un logro dice la frase popular: "Soy Gardel y Le Pera"
Sin duda alguna fue la unión de la voz de Carlitos Gardel con el talento para escribir de Le Pera y grabar en francés, italiano, inglés… cantando diversos géneros musicales como rumbas, tangos-canción,  fox trot adaptados a los tiempos de la industria de Hollywood era toda innovación. Podriamos afirmar que Gardel fue "el inventor" de los vídeos-clips. Un cóctel perfecto para hacer dinero.
"Mi Buenos Aires querido / cuando yo te vuelva a ver / no habrá más penas ni olvido" escribiría Le Pera con nostalgias.

jueves, mayo 28, 2020

Doctor Ramón Carrillo por JORGE LUIS PELLEGRINI*

Cuando nuestro país vivía su Organización Nacional, se desplegaron ideas ligadas a viejas y nuevas influencias político-culturales. En el campo médico, académico y profesional convivían y rivalizaban distintas tradiciones de matriz europea, junto a experiencias nacionales nacidas antes de la Revolución de Mayo bajo el impulso de Manuel Belgrano. Esta influencia europea explica la renuencia de los gobiernos argentinos liberales de fines del siglo XIX y principios del XX (continuada por los gobiernos radicales) de integrarse a las iniciativas norteamericanas de ser parte en organismos sanitarios internacionales liderados por Washington.
El peso del Reino Unido, Francia y Alemania en la sociedad argentina tuvo correlato directo en nuestras Ciencias Médicas. Cuando el Dr. José Ingenieros –célebre psiquiatra y académico de pensamiento socialista– acompaña dos años al expresidente Julio A. Roca en su gira europea, a la vez concreta un deseo: el paso por cátedras y hospitales del Viejo Continente.
Ello implicaba el deseo de traer celebridades que participaran en el proceso fundacional de cátedras y centros de investigación. Así como el liberalismo profrancés había logrado la radicación de Paul Groussac (un organizador y sistematizador de la cultura argentina desde esa mirada) la llegada (1899) del gran Christofredo Jakob, reconocido profesor universitario alemán, posibilita la fundación de la neurobiología en nuestro país, y ese desarrollo en los actuales hospitales Borda y Moyano, echando las bases del conocimiento anatomopatológico de la psiquiatría y la psicología, de las cuales fue profesor titular en Buenos Aires. Braulio Moyano, José Ingenieros, José T. Borda, Alicia Moreau de Justo, Ramón Carrillo, entre otros, se formaron junto a él, aprovechando los avanzados desarrollos germánicos en dichas especialidades médicas.
Nuestra cultura siempre estuvo atravesada (colonizada dice Arturo Jauretche) por las corrientes europeas, y ello se expresó antes de la Primera Guerra Mundial en el debate sobre la participación o la neutralidad. Aliadófilos (probritánicos, profranceses) y germanófilos trataron que el gobierno de Yrigoyen enviara soldados argentinos al frente para apoyar a uno u otro de los bandos. Lo mismo se repitió en la Segunda Guerra, en que los aliadófilos sumaron corrientes pronorteamericanas y prosoviéticas. En ambos conflictos también hubo corrientes nacionales neutralistas que entendían esas guerras como una lucha entre imperios.

Cuando en 1930 Ramón Carrillo, 24 años, gana la beca de la Universidad Nacional de Buenos Aires para estudiar 3 años en Europa, sigue ese camino transitado por los más destacados médicos argentinos de la época. Estará dos años en Amsterdam (mayor centro de estudios neurológicos del mundo) con el famoso profesor Brower, quien le da su nombre a un descubrimiento clínico de Carrillo. En 1933 irá a la Salpêtrière (París, donde es apadrinado por el gran Nerio Rojas) y luego estará en octubre en Berlín. Además de sus escritos lleva sus libros de cabecera: José Pedroni, Roberto Arlt, José Ingenieros, Lugones, Alfonsina Storni, y la música de Atahualpa Yupanqui, cuyo “Caminito del indio” le había sido dedicado. Ya por entonces la neuroanatomía y la neurocirugía eran su foco de atención, y dirigía la Revista del Círculo Médico Argentino, mientras estudiaba la pintura argentina.
Su regreso a la Argentina lo vincula a la cátedra universitaria donde formará neurocirujanos de la talla de Christensen, Ortiz de Zárate y Mattera.

Su pensamiento nacional desde una mirada provinciana conocedora de lo que él llamó “el desmoronamiento del interior” lo acerca a Forja, a través de la lectura de Scalabrini Ortiz y su amistad con Homero Manzi, y los hermanos Discépolo.

A la salida de la Segunda Guerra, todo el sector aliadófilo que empujó el envío de tropas al frente, constituirá la Unión Democrática con el liderazgo del Embajador de EE. UU. Spruille Braden, para las elecciones de 1946. Carrillo desde su mirada nacional y neutralista se alinea con la fórmula Perón-Quijano.

Su gestión como primer Ministro de Salud de la Nación estuvo orientada por el principio de defensa de la Salud Pública, pilar de la Justicia Social, y la soberanía sanitaria. Fundó un sistema producto del movimiento del 17 de octubre de 1945. Jerarquizó el hospital público, hizo que el Estado fabricara medicamentos para su distribución gratuita, triplicó el número de camas hospitalarias. Fundó la arquitectura hospitalaria terminando con la disposición en pabellones, reflejo de mirar al hombre como un conjunto de aparatos y sistemas, para crear la estructura ”en peine” con amplios corredores y espacios comunes para la circulación y el encuentro, reflejando una mirada del ser humano como ser total. El hospital de General Roca, cuya construcción se paralizó en 1955 con el golpe militar y se retomó en 1958, es muestra de la adaptabilidad a los cambios que su arquitectura tuvo.

Se desarrollaron escuelas médicas de enorme valor científico, conocedoras de las necesidades reales de nuestro país. Para poner tan solo un ejemplo: la escuela quirúrgica de los hermanos Ricardo y Enrique Finochietto en el hoy destruido hospital Rawson, que formó a más de doscientos cirujanos de primer nivel distribuidos por el país. Fue la primera nación del mundo en erradicar el paludismo, con protocolos distintos de los establecidos por la OMS, la cual debió adoptarlos pese al rechazo que tenía contra Argentina y sus autoridades (ya entonces la politiquería era más fuerte que la Salud Pública).
Después del golpe del 55, se destruyó la obra y se desarmaron los equipos. El Dr. Carlos Alvarado, su mano derecha en ese plan, fue durante los siguientes 20 años director mundial de la lucha contra el paludismo e impuso los protocolos de Carrillo en todo el mundo. El Dr. Arturo Oñativia, otro compañero inseparable, fue ministro de Salud de don Arturo Illia y presentó el proyecto de ley nacionalizando la industria farmacéutica, una de las causas del golpe militar de 1966.
“Por los frutos conoceréis el árbol” y cuando la obra es tan inmensa suele suceder que se denigra al autor acallando su obra. Ya sucedía esto –y de un modo muy cruel– cuando Carrillo vivía. El humor fue el escudo que don Ramón esgrimió para protegerse. Cuando la defensora de los pueblos afroamericanos Josephine Baker visitó la Argentina (1949) venía de ser acusada por comunista en las vergonzosas comisiones senatoriales de Mc Carthy en EE. UU. En su encuentro con Carrillo le preguntó si había muchos negros en la Argentina. Socarronamente aquel ministro le contestó: “Señora, acá los dos únicos negros somos usted y yo”.
*Premio Mundial de Psiquiatría 2005/2008 por su defensa de los DD. HH. en Psiquiatría.
Publicado en Diario "Río Negro", jueves 28 de mayo del 2020.